La Sala de lo Penal de la
Audiencia, ha decidido que Luis Bárcenas puede salir en libertad, pagando una
fianza de 200.000 euros, pues estima, el tiempo que lleva en prisión
provisional, la conclusión de la instrucción del sumario, la imposibilidad de
que destruya pruebas, y que no hay riesgo de que abandone el país al tener aquí
a su familia.
Preguntados varios
dirigentes del Partido Popular tras esta decisión de la Justicia, todos han
contestado refiriéndose a Bárcenas como alguien ajeno a ellos y al PP, una
respuesta que me ha indignado sobremanera, pues es una falta de respeto a los
ciudadanos y un insulto a su inteligencia. Solo les ha faltado decir ¿quién es ese tal Bárcenas?
Teniendo en cuenta que
durante muchos años el PP le encargó a Luis Bárcenas, que consiguiera
financiación, desconozco si las cantidades con las que se quedó su Tesorero
estaban pactadas o no con la dirección del PP, pero lo cierto es, que tanto la
Fiscalía como la Abogacía del Estado, coinciden en resaltar, que entre 1990 y
2008, el PP funcionó con dinero negro en sus cuentas, el dinero que les
conseguía Bárcenas principalmente.
Resulta inaudito comprobar,
como el PP pretende que Bárcenas pague con cárcel todos sus desmanes y que eso
no les afecte a ellos, pues el partido a que, obedeció y sirvió, es desde mi
punto de vista, aún más culpable que él, pues claramente le indujeron a hacer
lo que hizo. Aún recuerdo los tuits de apoyo que le enviaba Rajoy a su amigo
Bárcenas tras descubrirse “el pastel”.
Decir que el PP ha sido
participe a título lucrativo es una vergüenza, pues conocían perfectamente la
procedencia del dinero. Ya va siendo hora de que alguien del Partido Popular de
las correspondientes explicaciones, asuma sus culpas y pague por los delitos
cometidos.
Me sorprende la reacción
del PSOE, quien en boca de Antonio Hernando,
dijo que es indignante que los magistrados hayan tomado la decisión, este
perdido PSOE parece apuntarse a la justicia justiciera con quien aún no ha sido
condenado, y no a lo que marca la ley.
Parece como si hubiese un
acuerdo secreto entre los viejos partidos consistente en que cuando los trincan
en su corrupción, solo se ceban en el cargo apoderado por ellos, para así
salvar a esa organización corrupta a la que pertenecen.
