Cinco días les ha dado el
juez para depositar 19 millones de euros de fianza, 16 a Blesa y 3 a Rato, por
delitos continuados de administración desleal, por los gastos efectuados con
tarjetas B de la entidad por consejeros y directivos de Caja Madrid durante sus
etapas como presidentes de la entidad.
Ambos han tratado de
justificar sus desmanes ante el juez, pero parece que no les ha servido de
nada, pues el asunto huele que apesta. El cuento de denominar como “incentivo
retributivo” a lo gastado mediante las tarjetas B en gastos de representación y
para gastos de libre disposición; o como “para compensar gastos” no cuela.
Es evidente que Rato y
Blesa hablaron antes de comparecer ante el juez y decidieron apuntarse a
denominar “retribución complementaria” a las enormes cantidades gastadas con
las famosas tarjetas B.
Ambos afirmaron que siempre
pensaron que Caja Madrid hacia las retenciones correspondientes a esas
cantidades y que por lo tanto no incurrían en delito fiscal, incluso Blesa fue
más allá y dijo que lo gastado por él iba incluido en el certificado de
retenciones que cada año le remitía la entidad.
Lo cierto es, que nos
encontramos ante dos personajes pertenecientes a la famosa “casta”, cuyo lema
debe ser “todo vale por la pasta” pues no han tenido el más mínimo escrúpulo a
la hora de gastar dinero a espuertas en todo tipo de lujos, en la firme
creencia de que sus fechorías quedarían impunes.
No podemos olvidar, que
estas actividades las han llevado a cabo
justamente, en los años en que la crisis azotaba más cruelmente a los
ciudadanos, mostrando una insensibilidad social insultante.
Si no depositan la fianza
que les embarguen, y si han delinquido que todo el peso de la ley caiga sobre
ellos.
