El pasado 27 de octubre se
disolvieron las últimas Cortes Generales de mayoría absoluta, y desde entonces,
nos encontramos en una inédita situación de incertidumbre política.
Trescientos días de
Gobierno en funciones, pero de un Gobierno que tiene las manos atadas para
impulsar reformas y aprobar proyectos de ley.
Lo curioso de todo esto es,
que pese a esos 300 días en blanco, esa falta de Gobierno no ha tenido por el
momento una gran repercusión en el crecimiento de España. Pese a la opinión
catastrofista de la izquierda sobre la gestión de Rajoy, es evidente, que las
cosas no han tenido que hacerse tan mal como lo pintan ellos en ciertos
aspectos.
Debemos recordar como dejó
el PSOE nuestro país tras sus ocho últimos años de gobierno, al borde del
colapso. Por ello, no creo que tengan autoridad moral para criticar con tanta
dureza al que todo indica nos está sacando con moderado éxito de la sima donde
ellos nos metieron. Maldita política de trincheras.
España cerró 2014 con un crecimiento
del 0,7%, en el 2015 creció un 3,2%, y todo indica que acabaremos 2016 con un
crecimiento del 2,9%.
En lo referente al mercado
laboral, está teniendo un buen comportamiento durante estos meses, estamos en
3,68 millones de parados, la cifra más baja de los últimos siete años, eso sí,
mucha temporalidad y gran precariedad laboral, algo que sin duda hay que
mejorar.
El número de afiliados a la
Seguridad Social ha aumentado considerablemente, estamos en 17,84 millones de
cotizantes, 16 meses ya por encima de los 17 millones.
Pese a que jamás he votado
a Mariano Rajoy, y por supuesto, nunca le votaré, entiendo que todos tenemos
que tener la capacidad de alcanzar las máximas cotas de objetividad. Pese a que
no me gusta cómo está mi país y entiendo que cada vez hay más desigualdad, más
injusticias, peores servicios básicos y más corrupción, y que decir de la
crisis nacional no atajada, estando convencido de que nuestros políticos miran
antes por ellos que por nosotros y que no tienen el más mínimo interés de
regenerar nuestra democracia, pese a ello, lo que si tengo claro es que hoy en
día el PSOE no es alternativa de nada.
Si Pedro Sánchez se
empecina en hacernos votar el día de navidad, pues lo haremos, y si su partido
sufre un nuevo descalabro, será su responsabilidad. De todas maneras, si nos
lleva a esa situación “Mister NO”, propondré a los madrileños se echen al
bolsillo unos cuantos polvorones para que cuando se encuentren a Pedro, se los
tiren a modo de protesta.
