Tras anunciar el gobierno sus últimas medidas, la crispación ciudadana se ha desbordado en nuestras calles y se empieza a oler a gasolina. Curiosamente, estas medidas tan traumáticas, y que castigan tan duramente a muchos sectores de la población, no van a dar resultado a corto plazo, y muchos ya empezamos a pensar que hasta puede que nunca lo dén.
Existe un clima social de pesimismo en donde la ciudadanía no confía ni en los dirigentes que ostentan el poder, ni en los que en teoría son los únicos aspirantes a sustituirles, existe una sensación de orfandad política alarmante. En España no se vislumbra una salida política posible, al no haber un gobierno que genere confianza y tranquilidad, ni una oposición con la más mínima credibilidad.
En el fondo, lo que subyace en la conciencia ciudadana, es que el principal problema de España es la casta política corrupta que nos dirige y se alterna en el poder, que actúa como una verdadera mafia, y que es la única responsable de nuestros problemas y males.
Con este diagnostico ciudadano, es normal pensar que nuestras calles pueden convertirse en un polvorín, pasado el verano.
La clase media está harta de pagarlo todo, ellos nunca defraudan a Hacienda, tienen que seguir haciendo frente a su hipoteca y demás gastos fijos, pero cuando necesitan utilizar los servicios públicos básicos ven como cada vez son más deficientes, empiezan a no entender nada.
Las clases menos pudientes aún lo tienen mucho más crudo, los que conservan sus trabajos, llegan a duras penas a fin de mes, pues todo se ha encarecido y cada vez pagan más impuestos. Muchos de los que no han podido conservar sus empleos están ya en una situación terminal, a muchos ya se les han terminado los subsidios y otros ven con preocupación como con las últimas medidas se los han reducido.
Con este panorama, ¿alguien piensa que la conflictividad social de este próximo otoño no va a ser explosiva?
Y mientras esto pasa, los sufridos ciudadanos ven como los políticos y los banqueros, los auténticos culpables de esta debacle, se van de rositas, y si no se van a ir todos va a ser porque pequeños partidos emergentes los denuncian ante la justicia. Los otros no lo hacen, los partidos que llevan en nuestro parlamento desde siempre están tan pringados que no mueven ni un dedo para depurar responsabilidades.
Rajoy y su gobierno transmiten negatividad, hacen todo lo que dijo que no iban a hacer, han incumplido todas sus promesas, cargan sobre las espaldas de los ciudadanos todos esfuerzos, se niegan a sacrificar ningún privilegio de los políticos, y por supuesto, no tiene las agallas suficientes para plantarle cara a las CCAA.
No permitamos que la izquierda quiera capitalizar el descontento, no permitamos que la izquierda nos manipule y dirija las movilizaciones venideras, la izquierda es tan culpable como la derecha, el PSOE hundió nuestro país y el PP nos dijo que tenía la solución sin tenerla. En la calle, la sociedad civil debe de ser la protagonista y la que debe llevar la iniciativa. Mostrémos nuestra repulsa delante de todas las sedes de todos los partidos y de la de los sindicatos por su comprada complicidad, hacerlo sólo delante de la del partido del gobierno no sería justo.
Pese a ello los ciudadanos tenemos la solución, en próximas elecciones votemos solo a los nuevos partidos, los que claman por la regeneración democrática. El futuro de nuestro país debe estar en manos de otros políticos, los Albert Rivera, Rosa Díez, Santiago Abascal y otros muchos, deben protagonizar el futuro político de España.