Tras las últimas medidas adoptadas por el gobierno, empiezan a oírse tambores de movilizaciones, tambores que llaman a la huelga general.
Es este país hay tres grupos de ciudadanos, los viscerales de derechas, los viscerales de izquierdas, y la gente normal y equilibrada, que somos la mayoría. La izquierda más visceral, no solo pide una huelga general, sino que ya hasta se atreve a pedir la dimisión de este gobierno, coincido con ellos en que hay sobrados motivos para la movilización ciudadana, mi duda es quien está legitimado para convocar esas movilizaciones.
Quien pretenda montar algaradas callejeras para que los suyos vuelvan al poder, no contarán con mi apoyo. El gran problema actual es que el otro gran partido no es alternativa al que hay, y diría mas, es tan culpable o más de la situación en la que estamos.
Que la situación no era tan idílica como nos contaba Aznar, está claro, lo que sucede es que tras Aznar sufrimos ocho años de gobiernos socialistas, ocho años tan nefastos que hundieron al país en todos los aspectos, nos sumieron en una crisis económica bestial, en una crisis política, en una crisis nacional y en una gran crisis institucional. Ahora llega la derecha, que nos contaba en campaña que tenía soluciones, y como estamos viendo, eso no era cierto, su única solución es hacer pagar todo a la ciudadanía y nada a los políticos ni a los banqueros, los grandes culpables. La derecha tampoco se plantea, al igual que la izquierda en su momento, hacer los cambios de calado necesarios para corregir la deriva del sistema.
De la nefasta herencia son responsables, el PSOE que gobernó, IU que les apoyó al igual que los nacionalistas, y las centrales sindicales mayoritarias, CCOO y UGT, que les untaban y se mantenían calladas. Por ello, ninguno de ellos tiene la legitimidad necesaria para convocar movilizaciones. Los que no se opusieron mientras Zapatero perpetraba el estropicio, difícilmente ahora pueden pretender tener credibilidad para convocar a los ciudadanos.
Yo personalmente, solo secundaría una huelga general o cualquier movilización, si esta fuese convocada por la sociedad civil, vía redes sociales, una protesta contra todos los partidos y sindicatos que han colaborado en la debacle, y contra quienes nos gobiernan desde el engaño, una protesta contra lo que hay, una protesta por la democracia real que añoramos. Y por supuesto, impidiendo que los antisistema se infiltren, utilicen la violencia y nos revienten la movilización.