Desde mi punto de vista, las Autonomías no son ni buenas ni malas en sí mismas, todo depende del uso que se haga de ellas, todo depende de como sean gestionadas por los políticos de turno.
Si nuestro Estado autonómico se ha convertido en un monstruo indomable de diecisiete cabezas que empieza a devorar al propio Estado, como parece ser, se tendrá que actuar y tomar las medidas oportunas.
Existe la sensación, cada vez más generalizada, que el saco sin fondo en que se han convertido las Autonomías está acabando con el estado del bienestar. Da la impresión, de que hay que optar mas pronto que tarde por redefinir y redimensionar en su justa medida el actual mastodonte autonómico. Hoy en día ya no hay recursos para mantener el Estado del bienestar y la actual organización territorial.
Ni mucho menos estoy abogando por hacer desaparecer de un plumazo las CCAA y volver a un estado centralista, lo que hago es llamar a la reflexión sobre como se puede corregir la realidad, para que España siga siendo una nación viable, cosa que ahora no lo es.
Casi todos tenemos muy claro que las principales competencias deben volver a ser gestionadas por el Estado, llámense Sanidad, Educación, Justicia, etc., y que de las demás, algunas deben quedar en manos autonómicas y otras deben ser gestionadas directamente por los municipios. Con este sistema se acabarían con las duplicidades y triplicidades, las CCAA solo manejarían el 20% de sus actuales presupuestos, prácticamente con los actuales funcionarios se cubrirían los puestos necesarios, se eliminarían las legiones de enchufados y las empresas públicas correspondientes, en definitiva, se acabaría con la crisis en un “pis pas”, y sobre todo, sin coste para los ciudadanos.
No hace falta decir que habría que terminar con las ventajas fiscales que disfrutan con sus conciertos económicos Navarra y el País Vasco en pos de la igualdad de todos los ciudadanos españoles.
Con todo esto se conseguiría un Estado que podríamos pagar, un Estado que garantizaría la prestación de servicios públicos básicos en situación de igualdad en todo el territorio nacional.
Lo lamentable es que nuestro gobierno ponga en serio peligro el Estado del Bienestar por su negativa a coger el bisturí y remodelar el Estado de las Autonomías.