Este verano se nos está sometiendo a los ciudadanos a un alarmismo climático sin precedentes. Por tierra, mar y aire se nos pretende meter miedo utilizando a los medios de comunicación para ello sin límite alguno. Se nos pretende convencer, utilizando hasta imágenes de llamas tras los presentadores de los informativos, de que ese cambio climático que se han inventado va a acabar con nosotros. Necesitan perentoriamente excusas para empezar a arrebatarnos nuestras libertades, esas que tanto nos costó conseguir, para cambiar nuestro modo de vida y decirnos qué es lo que tenemos que hacer y que no.
Por ello, voy a hacer una comparativa de las temperaturas máximas que tuvimos hace unos años y las de ahora, para que de esa forma os deis cuenta de la gran mentira que nos cuentan cada día.
En agosto de 2005, la temperatura máxima que se registró en Sevilla fue de 44,5º (Aeropuerto de Sevilla) durante la ola de calor de ese mes. Buena parte de ese mes se registraron temperaturas entre 38º y 43º.
En agosto de 2025, hasta el 11 del actual mes las temperaturas oscilaron entre 37º-41º, el día 12 llegamos a los 44,5º y estos dos últimos días estamos claramente por encima de los 40º.
La temperatura más alta en la historia de Sevilla capital fue de 51º y se registró el 30 de junio de 1876, también 47,4º en agosto de 1946, en julio de 1995 se registraron 46,6º y en 2003 fueron 47º.
Por todo ello, si somos capaces de abstraernos de las mentiras que nos cuentan y ver con toda la frialdad posible estas cifras, incluso aunque estemos inmersos en esta ola de calor, veremos que lo de este año es “nada nuevo bajo el sol” por mucho que nos quieran meter miedo. Lo que sucede este agosto es lo de todos los agostos, lo normal. Y si los bosques arden, es por culpa de la ineptitud de nuestros gobernantes, esos que desde inicios de este siglo cada vez dedican menos fondos a estar preparados contra los incendios y ponen mil impedimentos a la ganadería extensiva, esa que quita de en medio buena parte del combustible necesario para alimentar los incendios más voraces.
Más de lo mismo
Un estudio de temperaturas y lluvias en Sevilla de 1850 a 1995 demuestra que son ciclos naturales asociados a la actividad solar. Si encuentro los disquetes voy a intentar que me lo impriman, ya que en meteorología me han negado el libro utilizado.