Resulta sorprendente, que
con la que tenemos encima, los candidatos de los partidos políticos, en vez de
hacer propuestas y provocar debates constructivos, se dediquen a recorrer la
ruta de las televisiones, eso sí, desde la óptica del entretenimiento. Y lo
hacen para intentar llegar a esos que menos se interesan por la política,
intentando mostrar su lado más personal, intentando mostrar cercanía. Solo buscan votos, solo buscan poder.
Tengo que reconocer, que me
importa un pito que un político sea simpático, lo único que me debe interesar
es que aporte propuestas viables para solucionar las crisis que padecemos. Es
como si los cuatro, se hubiesen cansado de hacer política clásica, esa de las
promesas incumplidas y el engaño premeditado, y ahora se dediquen a ser los
actores televisivos de una tragedia, y digo esto, porque la situación actual,
es para demasiada gente trágica.
Veamos lo realizado la
pasada semana por Pablo Iglesias, el martes con Susana Griso en Antena 3, y con
Ana Rosa Quintana en Telecinco utilizando a menores sin que el Defensor del
menor haya dicho ni pío, el jueves cenó con Pedro Piqueras en Telecinco, el
viernes desayunó con María Casado en La 1, el sábado cena con Iñaki López en La
Sexta, y el domingo noche con Jordi Évole también en La Sexta. Todos espacios
que aportan, poco o nada, a lo que se supone que debe mostrar un candidato a
los ciudadanos, y que no es otra cosa, que soluciones.
Trivializar la política es
algo muy peligroso, y eso está pasando. Nos gusten más o menos los asuntos
políticos, no podemos pasar de ellos, pues de ellos depende nuestro futuro y el
de nuestros hijos.
Ahora Atresmedia se ha
inventado un debate para el día 9 solo de mujeres, a modo de aperitivo para el
que días después protagonizaran sus candidatos, todos hombres. Eso de que
cuatro mujeres hagan de teloneras a cuatro hombres me parece de un machismo que
chirría. Aunque lo mismo, ellas demuestran más altura política que ellos.
