Con decisiones como esta de la Unión Europea el número de euroescépticos se debe multiplicar por momentos. Ahora resulta que ese magma de burócratas bien pagados, con exenciones fiscales, beneficios sociales exorbitados y una vida de lujos, han decidido que a los europeos, las empresas que comercializan productos veganos puedan engañarnos, decisión tomada con el apoyo del partido popular europeo, socialistas y “progres de pelaje vario”, todos ellos, enemigos del campo español y europeo.
El Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) acaba de avalar hace pocos días, que los productos transformados que contienen proteínas vegetales puedan utilizar en su etiqueta denominaciones como “salchicha” o “bistec”, incluyan o no precisiones adicionales como “vegetal” o “de soja”, es decir, a partir de ahora y de manera absolutamente legal, nos pueden dar “gato por liebre” al no existir la obligación legal de indicar en grande y que se vea, que son salchichas o bistecs falsos, vegetales en vez de cárnicos.
Los dictadorzuelos que dirigen los destinos de la UE pretenden así, implantar “por lo civil o por lo criminal” la ideológica, izquierdista y dañina, Agenda 2030.
El TJUE considera que, salvo que se adopte una denominación jurídica, los Estados miembros no pueden prohibir la utilización de términos tradicionalmente asociados a los productos de origen animal para designar un producto que contiene proteínas vegetales, en “román paladino” este Tribunal diciendo eso avala el que se pueda engañar a los ciudadanos europeos, aunque para curarse en salud añade que, si una autoridad nacional estima que las condiciones específicas de venta o de promoción de un alimento inducen a engaño al consumidor, podrá actuar contra el operador del sector alimentario en cuestión.
A partir de ahora, los gobiernos de izquierdas europeos y los gobernados por las distintas derechitas mansas, nos engañarán y los gobernados por patriotas no lo permitirán legislando. Los grandes beneficiados serán las carnicerías, pues comprar productos cárnicos en el supermercado va a convertirse en una actividad sin garantías de ningún tipo. Os lo dice un amante de la buena carne roja preferiblemente “vuelta y vuelta”.
He tenido tíos carniceros, a veces ayudaba al despiece, y con solo oler la carne sabía que era buena,de pasto. Hoy, si quiero carne de verdad, tengo que encargarla en algunos pueblos como Pilas, Aznalcazar, Hinojos y otros cerca de doñana como Almonte. Recuerdo que en la visita de los reyes de Bélgica a la finca del quema se quedaron sorprendidos por la calidad de la carne y los huevos. Otros tiempos.
Una chapuza de vividores