Pamies y Ballesteros fueron
condenados por el Tribunal Supremo como autores del aviso al bar Faisán de Irún
de que se iba a iniciar una actuación contra el entramado de extorsión de ETA, esto
fue en mayo de 2006, en plena negociación entre el gobierno de Zapatero y la
banda terrorista.
Rubalcaba, siendo titular
de Interior, siempre se negó a abrir una investigación interna en el Ministerio
para esclarecer quien ordenó dar el chivatazo, cuando era evidente que estos
dos mandos policiales nunca lo hubieran hecho por iniciativa propia.
En ese tiempo, el Partido
Popular, desde la oposición, denunció una y otra vez el caso, pues en ese
momento pensaban, y con razón, que nos encontrábamos ante uno de los episodios
más negros de la lucha contra el terrorismo.
Pues bien, Mariano Rajoy,
ahora como presidente del Gobierno, se está dedicando a facilitar de forma
urgente la petición de indulto de los dos mandos policiales en la “nocturnidad”
del mes de agosto, concediéndole además a Ballesteros la incapacidad laboral y
la subsiguiente jubilación en el tiempo record de 12 días.
Todo esto huele a podrido,
huele a un vil enjuague, huele a cambio de cromos entre el PP y el PSOE, huele muy
mal. Rajoy jamás inició desde que gobierna, la investigación interna que le
reclamaba con insistencia al PSOE, quedan al descubierto los principios de
quita y pon del PP. Desde la oposición pedían lo que pensaban les daba votos, desde
el gobierno ya no les interesa.
Estamos ante una nueva
traición al estado de Derecho, y por supuesto, ante una monstruosa traición a
las víctimas del terrorismo, traición a la que han contribuido sin duda, todas
las víctimas conocidas y mediáticas que el PP tiene en nómina para que le sirvan
de coartada cuando protagoniza hechos tan repugnantes.
