Cuando
creíamos que lo habíamos visto todo, cuando creíamos que estábamos
curados de espantos, nos enteramos que vivimos en un país en donde
se puede discriminar a un profesional por el simple hecho de haber
manifestado reiteradamente a lo largo de su vida como futbolista “que
se siente orgulloso de ser español”.
Esto
es lo que le ha ocurrido al bueno de Salva Ballesta, y digo lo de
bueno, porque todo el que lo conoce sabe la clase de persona que es.
Resulta
que el Real Club Celta de Vigo tomó la decisión de cambiar a su
actual entrenador y se puso en contacto con Abel Resino, Abel
contactó con Salva y le propuso que fuera su segundo entrenador, a
lo que Salva accedió. Cuando Salva ya se dirigía a Vigo, recibió
la llamada de Abel quien le paso al presidente, cual fue su sorpresa
cuando Mourinho le dijo que los ultras de su equipo, los Celtarras,
estaban en contra de su fichaje por ser facha y que él no quería
enfrentarse a ellos.
Conviene
resaltar la actitud adoptada por Salva tras recibir esa noticia, se
dio media vuelta y se volvió a su casa, deseándole lo mejor al club
y a Abel Resino, quien supongo tendrá que dar muchas explicaciones
del porqué ha consentido en dejar tirado a su segundo.
No
hace falta que diga, que este tipo de discriminación es
anticonstitucional, y que además, está recogida en el Estatuto de
los Trabajadores.
Supongo
que algo tendrán que decir al respecto la Liga de Fútbol
Profesional y la Asociación de Entrenadores, en lo que se refiere al
mundo del fútbol, y por supuesto, los poderes públicos que son
quienes deben garantizar que no se vulneren nuestros derechos.
Demasiado
está tardando el Fiscal General del Estado para dar instrucciones a
sus subordinados en Galicia para que actúen de oficio, demasiado
están tardando el Secretario de Estado y el Ministro para anunciar
que se tomarán medidas.
Todos
recordamos cuando Salva Ballesta era jugador del Málaga y visitó
Balaídos, nadie olvida los cánticos de esos Celtarras cuando le
vieron empezar a calentar, esos “ETA mátalo” no tuvieron ningún
castigo, “de aquellos barros estos lodos”.
A
esa banda de ultras se le debe prohibir la entrada a Balaídos y se
les debe dar de baja como socios o abonados, basta de permisividad
con elementos totalitarios y violentos.
En
cuanto al Presidente y a su Junta Directiva, se les debe llevar ante
un juez y castigarles por la decisión ilegal que han tomado.
En
lo referente a Abel Resino, el entrenador contratado, considero que
se le debería caer la cara de vergüenza por dejar tirado a Salva
Ballesta, uno puede entender que lleve mucho tiempo en paro y que
entrenar a un primera división es muy difícil, ¿pero donde ha
dejado Abel sus principios?
Hablamos
de un episodio mas que nos demuestra la agonía de un Estado de
Derecho agotado y decadente, incapaz de imponerse a las ilegalidades
y a las injusticias.
Episodios
como el de Salva Ballesta resultan absolutamente impensables en
cualquier país de nuestro entorno, si discriminar por el color de la
piel o por las creencias religiosas esta mal, discriminar por amar
profundamente a tu país, imaginaros. En la España de hoy todo es
posible, hecho de menos las declaraciones de los responsables de los
partidos políticos sobre este bochornoso asunto.