Los miembros del Consejo General del Poder Judicial, llevan dos años de más en el cargo ante la imposibilidad de llevar a cabo su renovación. Una situación que tiene paralizados los nombramientos a presidencias y vacantes en las Salas del Tribunal Supremo. La izquierda judicial insiste en que no se realicen esos nombramientos hasta que no se renueve el órgano, lógico, si cuando se renovó, gobernaba el Partido Popular, hay mayoría de jueces de derechas, pero como ahora gobierna la izquierda, pretenden que los nombrados sean mayoritariamente de los suyos. Todo, una gran vergüenza.
A mí, personalmente, no me vale que Casado diga que no pacta esa renovación por la presencia de Unidas Podemos en el Gobierno, pues lo que debería de exigir, de una vez, es la absoluta independencia de la Justicia, que los partidos políticos sacaran sus sucias manos de ella, y que solo los jueces sean los encargados de votar, para elegir quienes componen todos los órganos judiciales. Recuerdo que, el PP y el PSOE, se han ido alternando en el Gobierno y nunca han hecho el más mínimo intento de trabajar por la separación de poderes, algo imprescindible para convertirnos en una democracia de verdad. Solo cuando era ministro de Justicia, Gallardón, dijo aquella famosa frase de “tenemos que acabar con el obsceno espectáculo de que elijamos a los jueces que luego nos pueden juzgar”, y nunca más se supo del asunto.
En la actualidad, con la sectaria, Dolores Delgado, que ejerce de Fiscal General del Gobierno del Frente Popular, y con un socio, Unidas Podemos, partido cuyo claro objetivo es desmantelar el Estado democrático y de Derecho, y con un líder que se ha prodigado en atacar a los jueces, pactar con Sánchez y su Gobierno, parece bastante desaconsejable.