Rajoy y Rubalcaba han obligado al gobernador del Banco de España a dimitir, y así, conseguir que Mafo no pueda comparecer en el Congreso para dar explicaciones sobre lo que le ha acaecido a Bankia, y así, poder someterse a las preguntas de los diferentes grupos parlamentarios. Nunca ha quedado tan visible el complot político que padecemos. Debemos recordar que el gobernador había expresado, no hace mucho, su deseo de comparecer en sede parlamentaria.
En el PP solo estaban dispuestos a estudiar que esta comparecencia se realizara en la subcomisión del FROB, una comisión que es a puerta cerrada y solo asisten un número reducido de diputados, es decir, de la tan cacareada transparencia, nada de nada.
Para el PP, la comparecencia de Mafo en el Congreso “generaría más controversia política y más incertidumbre en el sistema financiero español”, es decir, es perjudicial que se sepa la verdad. Los ciudadanos vamos a tener que pagar los platos rotos sin que nadie nos explique quien los ha roto.
El problema es que al principal partido de la oposición, el PSOE, tampoco le interesa que se sepa la verdad, de hecho, Soraya Rodríguez, su portavoz, sigue defendiendo la gestión de su compañero de partido.
Y es que no hay que olvidar que el PSOE fue quien, estando en el Gobierno y sin acuerdo con otras formaciones, eligió a Miguel Ángel Ordoñez como gobernador del Banco de España. Su posible comparecencia podría poner al descubierto los errores de la gestión económica y financiera del anterior gobierno del PSOE.
Resulta curioso que ni PP ni PSOE desean que se abra una Comisión de Investigación sobre Bankia ni sobre el resto de entidades financieras a las que se ha ayudado o rescatado. Este asunto está abriendo nuevas grietas en el PSOE porque algunos de sus miembros, como la diputada Carmen Chacón o el líder del PSM, Tomás Gómez, se desmarcan de la dirección y exigen su creación.
En el PP tampoco quieren ni oír hablar de este asunto. Este martes vetaba incluso que se debatiera sobre esta posibilidad en el Pleno del Congreso. Temen que abrir este melón pueda dejar en evidencia ante los mercados y los supervisores internacionales la reestructuración del sector bancario.
Por unos o por otros, la casa se queda sin barrer. Por ahora, nadie dará explicaciones de la crisis de Bankia y ni de por qué necesita casi 25.000 millones de euros del Estado, es decir, de nosotros.
Una situación muy diferente a la de otros países como EEUU, donde los responsables de bancos intervenidos desfilan por el Congreso, algo que en una democracia real se ve muy normal, pero que en este engendro pseudodemocrático que tenemos aquí parece que es imposible.
Tengo que reconocer que siempre me ha parecido eso de que, políticos pertenecientes a partidos corruptos investiguen a gestores bancarios puestos por ellos, me parecía una broma. Las Cajas de Ahorros están como están por la sencilla razón de que los partidos políticos las han saqueado valiéndose de estos individuos, medio gestores medio delincuentes, para perpetrar el delito. Ahora toca ocultar el atraco y que los pardillos ciudadanos paguen. En eso estamos. Eso sí, sin que la ciudadanía se entere de absolutamente nada de lo que ha ocurrido.