Desde hace casi tres décadas, el régimen comunista bolivariano viene imponiendo una brutal tiranía a su pueblo, que ha dejado a Venezuela sumida en la ruina económica y social.
Una Venezuela antaño país rico de extraordinario paisaje, cultura y gente a donde fueron muchísimos españoles en busca de oportunidades, por ello, hoy nos encontramos con muchos, hijos y nietos, de esa emigración y por supuesto, les damos la bienvenida, pues los consideramos nuestros hermanos.
El régimen de terror sobre el que se sostiene el Partido Socialista Unido de Venezuela ha llevado al país a una situación de pobreza extrema, constantes violaciones de los derechos fundamentales de las personas, ataques a las familias y una inhumana falta de libertad, constatada en el encarcelamiento de cualquiera que se oponga al régimen.
La corrupción, la persecución, el hambre y la miseria provocados por la ineficiente gestión de los grandes recursos naturales y de otra índole es propia de las políticas comunistas, son los signos distintivos de un régimen que somete con el yugo comunista a un país con enorme potencial.
En los últimos días, el pueblo venezolano ha salido a la calle para exigir el final de esta situación de pobreza y falta de libertad crónicas fruto de las nefastas políticas socialistas. Entre gritos desesperados de: “¡Libertad!”, “¡Fuera Maduro!” o “¡Abajo la dictadura!”, las protestas pacíficas se han extendido por todo el país, a pesar de ser duramente reprimidas por la dictadura, pero Pedro Sánchez guarda silencio.
España debe asumir sus responsabilidades históricas para con su pueblo hermano y hacer valer su histórica vocación europea y americana actuando como puente entre Europa y América. Los estrechos vínculos históricos, sociales y culturales que unen a España y Venezuela son indiscutibles y debería ser nuestra Nación la que encabezara el respaldo de Europa a estas protestas contra la miseria y la deshumanización del pueblo venezolano.
Es responsabilidad de España apoyar la defensa de la justicia, el imperio de la ley, la libertad y la prosperidad en la Iberosfera, y evitar que se sigan extendiendo los tentáculos del comunismo y el totalitarismo hacia otras naciones.
En contraste, el gobierno de España ha evitado lanzar un mensaje internacional de apoyo al pueblo venezolano. Dada la presencia en el ejecutivo de políticos que alababan la figura del dictador Nicolás Maduro y conocidas las relaciones de colaboración entre el régimen chavista y la delegación del PSOE en el Parlamento Europeo, esa que vota en Bruselas el 90% de las veces en compañía del PP, no resulta sorprendente, pero tampoco es por ello menos escandaloso, el silencio cómplice con la dictadura en el que se ha instalado el gobierno de Pedro Sánchez.
Algo que no debería sorprendernos, porque desgraciadamente, España se encuentra, gracias a Sánchez, gracias a la sociedad de gobierno formada por socialistas y comunistas, en la misma senda que inició por entonces Hugo Chávez en Venezuela. Sé que la mayoría de los españoles piensan que eso aquí no pasará nunca, pero yo les digo a ellos que, si no empezamos a tomar medidas, en absoluto ese futuro cuasi distópico es imposible, solo hay que analizar con frialdad todo lo que está sucediendo en nuestra Nación desde que el psicópata de Sánchez llegó al poder.