La única diferencia entre un político y un ladrón es, que al político lo elegimos nosotros, los ciudadanos, y el ladrón nos elige a nosotros.
Muchos nos atrevemos a decir que nuestra democracia está podrida, lo que no saben la mayoría es que nunca la hubo, aquí hay una descarada partitocracia, eso que alguien denominó como la dictadura de los partidos. En una partitocracia, mientras menos partidos sean los que “parten el bacalao”, es decir, se reparten la tarta, más dictadura es.
Si en cualquier concurso televisivo preguntaran sinónimos de la palabra “ladrón”, estoy seguro de que a casi todos se les vendría a la cabeza la palabra “político”, aunque quizás muy pocos se atreverían a pronunciarla.
Y es que realmente, la partitocracia se ha convertido en una auténtica plaga para España, toda nuestra sociedad está minada por políticos y por sus adheridos, los sindicalistas profesionales. Esa invasión es la verdadera causa del fracaso de España como sociedad y como Nación.
Hay cerca de medio millón de políticos colocados, aferrados más bien, al sistema circulatorio del Estado, adheridos a sus vasos, chupándole sin compasión su fluido vital. Y todo esto sin contar los que enchufaron los partidos “a cambio de cualquier favor” en empresas privadas. Todos ellos son gente con poca preparación, buscando privilegios y poder, a los que les da igual lo que le depare el futuro a la institución o empresa pública o privada en la que hacen como que trabajan.
Las administraciones central, autonómica y local están sobredimensionadas, y en estos tiempos de crisis resultan insostenibles. Ahora está de moda echarle la culpa de todo a los sufridos funcionarios, eso es una gran mentira, el gigantismo de las administraciones se debe a los políticos, además, los funcionariuos trabajan, los políticos no.
Los políticos lo ocupan todo para así poder saquear a sus anchas, lo triste es que la ciudadanía se ha dejado desplazar. Por ello, la clave la seguimos teniendo los ciudadanos, debemos concienciarnos de que debemos limitar drásticamente el poder de los políticos, acabar con su impunidad, y obligarlos, a que se plieguen a ser controlados por los ciudadanos, a la legalidad y a las normas democráticas básicas.
Hay que tener en cuenta, que si no nos libramos del poder que atesoran en la actualidad los políticos, será imposible que nuestros descendientes disfruten de un futuro próspero y en libertad.
Siempre lo he dicho, toda la clase política es culpable, ya que unos se han corrompido, y otros, sus compañeros, sabiéndolo lo han consentido, han mirado hacia otro lado; todos son unos golfos, todos son cómplices del saqueo y del abuso.
En España solo funciona lo que los políticos aún no han conseguido controlar, el resto, desde los sindicatos a las universidades, desde la educación a la justicia, desde las cajas a los bancos, todo lo tienen absolutamente podrido y degradado.
La llamada “clase política” se ha convertido en la protagonista de una película de terror, ellos son los zombies y nos están comiendo. Y la mayoría sin enterarse.
Hacen falta muchos jueces justos, y muchos ciudadanos comprometidos y valientes que se fijen la meta de llenar las cárceles de esa plaga de políticos saqueadores y corruptos. La empresa no es sencilla, pero la gran pregunta es ¿vamos a permitir que nuestros descendientes vivan en una España controlada por delincuentes?