El Pleno de la Sala Penal del Supremo, compuesto por quince magistrados, ha rechazado la querella que presentó la asociación de juristas “Preeminencia del Derecho” contra Carlos Dívar por los delitos de apropiación indebida y estafa.
Esta decisión de la Sala Penal del TS sorprende. Pese a que ha habido cuatro votos particulares, esta decisión deja enormemente tocada a esta alta institución del Estado. Es como si la mayoría de los ladrones de Alí Babá se opusieran a que su jefe fuese investigado.
Todos conocemos el asunto, resulta que este “buen señor” aprovechando el alto cargo que ocupa, se ha dedicado a realizar una treintena de viajes a diversas ciudades de España, a cargo del CGPJ, es decir, a nuestra costa, muchos de ellos a una localidad costasoleña muy conocida. Al parecer, programaba su asistencia a actos en jueves o en viernes, y hasta el domingo no volvía, disfrutando durante sus días de ocio de todo el despliegue técnico y humano inherente a su alto cargo.
Al menos cuatro magistrados han salvado el honor del alto tribunal, mostrándose favorables a abrir una investigación penal a Dívar.
La Fiscalía, siguiendo las directrices del gobierno, siempre se ha mostrado contraria a la admisión a trámite de la querella contra Dívar, pues sostiene, que en las autoridades con grado o jerarquía máxima resulta muy difícil separar lo público de lo privado. Un argumento indefendible en los tiempos en que vivimos. Si una jerarquía máxima se quiere ir a cenar marisco a Marbella con una bella señora, pues sencillo, que la cena la pague de su bolsillo, y si es menester, a la señora también.
El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, le hace con su comportamiento, un flaco favor a las instituciones que preside, y los magistrados que han impedido que se le investigue con sus votos, otro. Cuando la ciudadanía pide más que nunca “luz y taquígrafos” para estos casos, se produce un acuerdo, más bien un complot, entre el poder ejecutivo y el poder judicial para que no sepamos la verdad, ¡esto huele que apesta!
Dívar ha convocado un pleno extraordinario para el próximo día 21 para «analizar la situación que atraviesa el órgano de gobierno de los jueces». Debemos recordar de que ya hay cinco vocales que han exigido al presidente que la celebración de este pleno sea «inmediata» y no la semana que viene. Estos vocales sostienen que «no puede obviarse» que aunque el Alto Tribunal ha rechazado investigar penalmente a Dívar «dicha decisión no ha sido unánime ya que ha habido cuatro magistrados que han considerado que hubiera sido necesario avanzar en la instrucción del procedimiento» y que «aún cuando los hechos no estén sometidos a los parámetros del Derecho Penal según el Tribunal Supremo, son incompatibles con los principios de transparencia y austeridad exigibles a todo responsable público y han propiciado que se extienda una opinión generalizada de ausencia de los mismos y de utilización poco responsable de los fondos públicos por parte de todos los miembros del Consejo General del Poder Judicial». Asimismo, dichos vocales vuelven a pedir a Dívar que deje el cargo ante «la insuficiencia de las explicaciones dadas hasta la fecha y el perjuicio que se ha ocasionado a los hombres y mujeres que con seriedad y rigor sirven a la Carrera Judicial».
Aquí no podemos tener los ciudadanos la menor duda, tenemos ante nosotros un caso más, el enésimo en donde un alto cargo no presenta la dimisión “ni con agua hirviendo”, es un claro ejemplo de con el talante que llegan estos “pájaros” a la poltrona, para quedarse de por vida “si fuese posible”.
Cada vez menos instituciones del Estado se libran del desprestigio, el Tribunal Constitucional es una ciénaga y ahora el Supremo está en tela de juicio; la Monarquía tampoco pasa por sus mejores momentos, y la clase política, en general, está instalada en el abuso y en la corrupción.
Que el último apague la luz y cierre la puerta.