Lo
de la malversación y el fraude de los fondos para la Formación de
los desempleados empieza a aclararse. Se empieza a saber como han
desaparecido mas de dos mil millones de euros en ayudas para cursos a
desempleados, empezamos a conocer como se lo han “montado”.
La
Junta de Andalucía establece, presuntamente, una normativa hecha mal con
premeditación para convertirla en un auténtico coladero e impide
que se pueda hacer el seguimiento lógico que debe tener toda ayuda
de ese tipo. Hablamos de la creación de forma malintencionada de una
normativa destinada a saquear las arcas públicas.
El
solo hecho de crear normas para distraer dinero destinado a aliviar
el desempleo en una comunidad como la andaluza, donde padecemos el
36% de paro, es desde mi punto de vista un acto criminal perpetrado
desde el poder autonómico.
Pero
es que ademas, la Junta se lo puso en bandeja a esa legión de
“conseguidores” e intermediarios afines, profesionales de la
“mangancia”, amigos del dinero fácil que pululan en el entorno
de los despachos donde se toman las decisiones del Régimen
Socialista de Andalucía.
Estos,
se dedicaron a crear e impulsar la creación de fundaciones para la
formación de desempleados, que al tener la condición de entidades
sin ánimo de lucro y un régimen fiscal diferenciado se convertían
de facto en casi opacas ante los sistemas de control de la
Administración central.
El
resultado ya lo sabemos, tras recibir las ayudas, la pasta y los
chiringuitos desaparecían, los cursos no se hacían y no se creaban
puestos de trabajo.
Estamos
ante lo que ha significado el socialismo durante tantos años en
Andalucía, paupérrimos indicadores de pobreza, fracaso educativo,
cohesión social, deuda pública y corrupción institucional bestial.
Los fondos europeos y del Estado se han evaporado en gran parte
mediante tramas de fraude para proveer suficientemente el pesebre
clientelar y el tráfico de favores, llegando a que su propio fracaso
se ha convertido en un rentable negocio político.
En
Andalucía no hay que tener claro a quien se vota, aquí lo que hay
que tener claro es a quien no hay que votar bajo ningún concepto. Yo
desde luego, sabiendo lo que se, jamas votaría a estos “Alí Babá
y los cuarenta ladrones” del siglo XXI.

Y la juez Alaya es vilipendiada y perseguida por descubrir el ajo.
Acabo de incorporar a mi muro una foto de esa "mujerísima" e invito a apoyarla sin condiciones.