Nunca olvidaré aquella frase
que dijo un miembro de la judicatura “la gente no entendería que Isabel Pantoja
no ingresara en prisión”, porque ahora no es que no lo entendamos, es
simplemente que la ciudadanía está asqueada y presa de una profunda indignación,
al comprobar que otro “perro con toga” permite que otro miembro del clan Pujol
siga en libertad y riéndose de todos nosotros.
El juez de la Audiencia
Nacional, José de la Mata, rechazó ayer la petición de la Fiscalía
Anticorrupción de encarcelar a Oleguer Pujol. Este “perro con toga” se ha
limitado a la osadía de que el menor de los hijos del capo tenga que comparecer
quincenalmente ante el juzgado más próximo a su domicilio, retirarle el
pasaporte y prohibirle salir de España sin la autorización pertinente, creo que
ante semejante decisión judicial, los Pujol tiemblan de risa.
Y todo esto ocurre, mientras
los miembros del clan continúan moviendo las cantidades mareantes que robaron
de las arcas públicas y haciendo negocios en distintos países. Que nadie
olvide, que toda comisión cobrada ha engordado la factura pagada con dinero
público, por ello, las actividades delictivas perpetradas por Jordi Pujol y su
familia, esas que han servido para que sean multimillonarios, nos lo han
robado, ero a euro, a todos los españoles.
Desde hace tiempo se dice
“que de ser encarcelados los Pujol harían público un extenso dossier que
acabaría con el sistema”, que pondría en serios apuros a todos aquellos que nos
han gobernado a costa, de negociar y ceder, para conseguir en su día apoyo
parlamentario que garantizara la gobernabilidad, y posteriormente pretendiendo
apaciguar y contentar a quienes jamás se sentirán satisfechos. Lo que era al
principio una simple “leyenda urbana”, ahora es considerado como verdad por la
mayoría, una mayoría de ciudadanos que sienten auténticas náuseas al comprobar
cómo está el patio y cuales son los cimientos, de este moribundo y corrupto
sistema.
Que sigan en libertad y
gozando de impunidad los miembros de la familia más ladrona de Europa, es un
agravio comparativo y una afrenta para todos aquellos que han tenido que pagar
con prisión por los delitos que han cometido, evidentemente, la Justicia no es
igual para todos.
