Si disponemos de tiempo para
entrar en el portal del Congreso de los Diputados, podemos descubrir muchas
cosas que desconocemos, entre otras, que cuarenta diputados no han cobrado una
nómina en su vida ni han sido nunca autónomos.
Estoy convencido, de que para
representar a los ciudadanos, un diputado tiene que conocer previamente la
sociedad en la que vive y su mercado laboral, de hecho, considero que se
debería exigir un mínimo de años cotizados para poder ser parlamentario.
No se puede permitir, que
estando en el instituto te afilies a las juventudes de un partido, te sepas
mover, consigas un cargo orgánico, y al poco tiempo seas cargo público,
marcándote el objetivo el vivir toda tu vida del de los Presupuestos, ser un
político profesional, ser un parásito, y eso es lo que muchos consiguen,
aferrarse al torrente sanguíneo de la ciudadanía durante mucho, mucho tiempo,
algunos durante toda su vida.
Por partidos, Podemos es el
partido español, que en porcentaje tiene más dirigentes y cargos públicos que
jamás han trabajado, exactamente, 10 de 67. Gran parte de ellos, pertenecientes
a familias acomodadas, elementos que tras convertirse en activistas ultras
universitarios, amantes de las asambleas, se las arreglaron para pillar hueco
en las listas electorales de un partido nuevo.
Aquí la gran pregunta es, si
alguien que no ha dado un palo al agua en toda su vida merece cobrar lo que
cobra un diputado y gozar de los grandes privilegios que conlleva, y me refiero
a las dietas, viajes gratis, tablet y móvil gratis, y otros muchos.
Conforme el tiempo pasa, nos
damos cuenta de que en este país casi nada está bien hecho, casi todo es
injusto, y que desde la Transición, los partidos políticos se han encargado de
corromper el sistema para convertirlo en un chiringuito a su servicio.
Defiendo la legalidad
constitucional, pero que conste, que fui uno de los pocos que votó NO en su
día, y lo hice, porque aun siendo muy joven, supe ver que la organización
territorial que nos dábamos en esa Carta Magna, la España de las Autonomías,
podría ser el principio del fin. Ahora sé que no estaba equivocado, lo tengo
muy claro, la España autonómica es ese pozo sin fondo que nos arruina y nos
roba bienestar, y desde donde los enemigos de nuestra nación pretenden
destruirla.

Por desgracia es el cáncer o lepra de todos los partidos que tenemos en el Congreso, en el Senado y en todos los mal llamados Gobiernos Autonómicos. Esa fue mi lucha cuando estaba en el PP antes AP y viendo las circunstancias fue mi luchas con el inútil Javier Arenas y otros muchos que peloteaban para coger puestos. Mientras no entre un partido con un par de narices no tendremos una España grande. Esta es la pura realidad yo quitaba de un plumazo el Senado y las Autonomías y verá como muerto el perro se acaba la rabia
Tienes toda la razón.