Se acaban de celebrar
concentraciones en defensa de Juana Rivas, incluso en una de ellas, se ha leído
un escrito de ella en donde dice una barbaridad tras otra. No se pueden
consentir concentraciones destinadas a presionar a los tribunales, en este caso
al Tribunal Constitucional, ya que todos los demás han fallado contra las
pretensiones de Juana.

En mi casa no está Juana, y
si pretendiera entrar no la dejaría, por el contrario, llamaría de inmediato a
la policía, pues para ella, el fin justifica los medios, ella no respeta las
leyes, por eso no la dejaría entrar, jamás daré cobijo a delincuentes.

Todo el que justifique o
defienda su conducta delictiva, que sepa, que goza de mi absoluto desprecio. La
justicia puede equivocarse, pero ella misma alberga los mecanismos para
rectificar sus errores. Quien recurre a la desobediencia, pierde de inmediato
toda razón.

La versión de Juana no me
la creo. Todo parece indicar, que su marido reconoció que la maltrató, por las
amenazas de Juana de que si no lo hacía no le dejaría ver a sus hijos, la
verdad judicial dice que él fue condenado por malos tratos a más de un año de
alejamiento. Tras cumplir la condena, Juana regresó voluntariamente con su
agresor y retomó una relación sentimental que dio como fruto su segundo hijo.
Ahora Juana ha vuelto a denunciarlo y no hay resolución judicial. Mientras, lo
que sabemos, es que un juzgado de Granada y la Audiencia Provincial resolvieron
que ella debe entregar los hijos al padre.

Juana Rivas no tiene ningún
derecho a huir, a secuestrar a sus hijos. La Junta de Andalucía no puede
defender a quien desobedece a los jueces, pues se convierte en cómplice de su
desacato. La administración no puede dar amparo a fugitivos.

Abochorna, el casi nulo interés
de la justicia en encontrar y prender a Juana, pese a estar en busca y captura.
No me puedo creer que localicen terroristas y a ella no la puedan encontrar.

Estamos a la espera de lo
que diga el Tribunal Constitucional, no tengo ninguna confianza pues, en
demasiadas ocasiones ha preferido ser “Prostitucional”. No obstante,
contradecir a estas alturas al Juzgado y a la Audiencia Provincial, sabiendo
que Juana solo entregará a sus hijos si le dan la razón, sería un escándalo de
proporciones bíblicas.

Lo dicho, Juana no está en
mi casa, y que no se le ocurra venir, que la entrego.

2 comentarios en «Juana, no vengas a casa que te entrego.»

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