El pasado domingo tuvimos la gran suerte todos los españoles de vivir una nueva jornada histórica en el ámbito deportivo. Si en Tenis, Rafa Nadal conseguía el punto definitivo para eliminar a Francia y meter a España en una nueva final de la Copa Davis, nuestro equipo de Baloncesto, en un sensacional partido ante Francia, nos daba la medalla de oro del Eurobasket y plaza fija para los próximos Juegos Olímpicos de Londres.
Pero lo importante no son los éxitos deportivos que consiguen nuestros deportistas, lo importante es como los consiguen. Muy pocos ciudadanos españoles dudan de los valores que atesoran nuestros deportistas, de sus cualidades deportivas y humanas. Justamente de esos valores que cada vez escasean más en nuestra sociedad y de los que no queda casi vestigio alguno en nuestra clase política.
Cuantas veces habéis oído a cualquier padre o madre decir, “me gustaría tener un hijo como Rafa o como Pau”, yo muchas veces. Pero que nadie piense que lo dicen exclusivamente por sus logros deportivos, no, lo dicen por su forma de ser, por su humildad cuando ganan, por su deportividad cuando pierden, por su capacidad de sacrificio, porque son depositarios de los mejores valores que se han ido forjando a lo largo de muchos siglos en esta realidad milenaria y siempre proyecto de futuro llamado España.
Soy consciente de que en el final del párrafo anterior me he dejado llevar por eso llamado “patriotismo”, eso que para muchos es un anacrónico vestigio del pasado, permitidme que hoy lo reivindique pues hay motivos para ello, ya que en un país triste y en crisis en todas sus facetas, nuestros deportistas han conseguido que por las calles de nuestras ciudades, por los caminos de nuestros pueblos y por los adentros de nuestro espíritu corran vientos de euforia y se escuche a lo lejos ese famoso soniquete de “yo soy, español, español, español”.
Ellos nos demuestran a diario que son capaces de sacrificar su individualidad y sus egoísmos en pos de un interés superior, el de formar equipo y defender los intereses de su nación. Cuando salen a la cancha se olvidan de donde nacieron y se sienten hijos de la misma madre, y saben que millones de hermanos les apoyan y vibran con ellos.
Todo lo dicho por mí en estas líneas contrasta sobremanera con la actitud y las motivaciones de nuestros políticos. Les recomiendo a los Sres. Rajoy y Rubalcaba que se sienten un rato y escuchen las declaraciones que realizan habitualmente Rafa y Pau, que aprendan de ellos, y que después los vean partirse la cara por todos nosotros en cualquier partido. Si aprenden algo, todos saldremos ganando.
La pena amigo Sancho (por lo de compañero de fatigas) que hasta el deporte esconde su lado oscuro. Te aconsejo que oigas el ultimo programa pulbicadohoy de Pick & Roll Sevilla. Por lo demas, como siempre me quito el sombreo