Quienes dirigen Europa están, manos a la obra, trabajando para empobrecernos. Desmantelando la industria europea, promocionando el decrecimiento, imponiendo la ruinosa transición energética, implantando el Pacto Verde y todo en pos de sus letales agendas ideológicas y claro está, China y su dinero están detrás.
El Partido Comunista Chino contempla la fortaleza económica del país como algo más que un apoyo para la influencia geopolítica, la considera un arma de guerra. El traidor y vendido de Sánchez dijo públicamente que estaba a favor de traer coches eléctricos chinos a Europa en condiciones muy favorables. Conviene saber que las marcas de coches eléctricos chinas cuentan con un formidable respaldo gubernamental que no sólo les permite soportar enormes pérdidas sin ir a la quiebra; también seguir creciendo y ganando cuota de mercado en detrimento de las marcas europeas que, aunque también reciben algunas ayudas, no cuentan ni de lejos con un apoyo gubernamental de esa magnitud.
El PCCh quiere anular a la industria occidental, la forma de conseguirlo es llevar la competencia a unos extremos económicamente insostenibles según las reglas del mercado, de tal forma que sólo puedan ganar quienes cuenten con el mayor apoyo financiero del Estado. Esta estrategia, que es muy simple, se resume en cuatro pasos: Inversión masiva estatal en sectores estratégicos, precios artificialmente bajos gracias a subsidios y financiación barata, desplazamiento de competidores occidentales incapaces de competir sin intervención estatal y control del mercado tras la eliminación de rivales.
Donde más lo percibe el gran público es en el sector del automóvil eléctrico, pero China ya aplica esta estrategia en los paneles solares fotovoltaicos, el acero y el aluminio, trenes de alta velocidad, tecnología 5G y telecomunicaciones, industria naval y otros sectores.
Ante esta amenaza, ante esta estrategia planificada por China, tenemos una Unión Europea permisiva ante esta agresión económica china que combina dumping y financiación estatal. Pero no nos equivoquemos, ni es ingenuidad ni fe ciega en el libre comercio, China tiene claramente comprados a quienes dirigen los destinos de Europa, a esto se le llama corrupción con mayúsculas.
Demasiados altos cargos europeos han acabado trabajando para intereses chinos, como el del excanciller alemán Gerhard Schröder que, además de hacerse famoso por sus lazos con Rusia, promovió acuerdos favorables a China; o el del expresidente español José Luis Zapatero, declaradamente afín a los intereses chinos y alineado con Pekin en cooperación económica.
China da la orden y sus “sicarios” políticos que dirigen la UE las cumplen. El imperialismo económico chino es peligroso y amenazante. Pero China también participa en campañas de desinformación, en los ciberataques, en el soborno o las amenazas contra políticos y el espionaje y el robo de tecnología civil, militar o de uso ambivalente.
A todo lo anterior se añade la creciente dependencia Europea de inversión China. Desde la crisis financiera de 2008, China ha comprado activos estratégicos europeos a precio de saldo. Esta inversión ha hecho que muchos gobiernos europeos eviten confrontar a China, temiendo perder sus flujos de capital.
Los europeos no sólo nos enfrentamos a un desafío comercial o tecnológico, asistimos a una batalla silenciosa por nuestra esencia. Cada fábrica cerrada, cada sector estratégico cedido y cada decisión política influenciada por intereses forasteros erosiona el bienestar, la prosperidad y la libertad de los europeos. La pregunta ya no es si el modelo chino es incompatible con los valores occidentales, sino si Europa despertará a tiempo para evitar convertirse en una sombra de sí misma. Sin embargo, todas las alarmas europeas chillan enloquecidas ante la llegada de Donal Trump a la Casa Blanca mientras a los chinos les debe dar un ataque de risa.
Leyendo estas ideas que lanzo fruto de un exhaustivo resumen de artículos publicados por patriotas perseguidos por el poder español y europeo imperante que les obligan a publicarlos en webs perseguidas y condenadas a la escasa difusión, nos podemos dar cuenta del porqué Trump actúa como lo hace, él tiene claro que su único rival es China en todos los ámbitos, que Europa es cada vez más irrelevante y que está en absoluta decadencia y que Rusia ya no es un rival a tener demasiado en cuenta. Trump ya no gastará ni un solo dólar en una Europa que se quiere suicidar, que en vez de invertir en Defensa lo hace en la Agenda 2030 y resto de basura ideológica, mientras permite la inmigración masiva y el crecimiento del islamismo.
Lo del pueblo ucraniano, una verdadera pena, pero a partir de ahora, cualquier ayuda norteamericana se la cobrará Trump con creces. El enemigo de Europa no es Donald Trump, son quienes ahora mismo conducen el tren europeo al seguro descarrilamiento, esos socialistas y esos populares que apoyan a Doña Úrsula Von de Leyen, entre ellos, Sánchez y Feijóo.
Me lo creo
Cuando digo que en los años secos llueve poco risas, pero lo digo porque no es lo mismo que caigan 20 litros en un día que en tres, ya que cada litro de agua penetra 1 centímetro y si lo hace en tres días la evaporación impide que el agua llegue a las raíces. El comentario lo hago para resaltar que tenemos que tener cuidado con las interpretaciones «rápidas».