VOX acaba de abrir en Madrid un melón al que nadie antes se atrevió a meterle mano y es que, los de Abascal, son los únicos que han tenido la valentía de introducir en el debate político temas que siempre han sido tabús, tanto para esa izquierda que dicta que es lo políticamente correcto, como por esa derechita mansa y acomplejada que los apoya en cada vez más cosas.
El grupo parlamentario de VOX ha llevado al Pleno de la Asamblea de Madrid una iniciativa para garantizar el acceso prioritario de los españoles e inmigrantes legales a los servicios públicos, especialmente en materia sanitaria, frente a los inmigrantes ilegales.
Una iniciativa, motivada por la presión que sufre el sistema sanitario madrileño debido a la saturación de pacientes, las largas listas de espera y el deterioro en la calidad del servicio. Parece evidente, que el acceso a la sanidad universal se ha convertido en un concepto demagógico, en una utopía ¿Es lógico poner todos los medios sanitarios al servicio de inmigrantes ilegales, cuando nunca han contribuido al mantenimiento del sistema y por el contrario, a modo de ejemplo, nuestra ministra, Mónica García, se niegue a financiar el tratamiento contra el cáncer infantil de niños españoles a cuyos padres se estruja a impuestos?
Según el último informe del INE, más de la mitad de las inmigrantes legales marroquíes no trabajan, pero tienen acceso a la sanidad y a los servicios públicos: “Han convertido los servicios públicos en el paraíso de la tribu de la patada en la puerta”. Para VOX y para cada vez más españoles, esta situación supone un claro “efecto llamada” que beneficia a las mafias de la inmigración ilegal y que repercute directamente en los recursos destinados a los ciudadanos españoles y a los inmigrantes legales.
Cada vez se destinan más recursos que necesitamos los españoles a los inmigrantes ilegales. No se le pueden pagar gafas y ortodoncias, darles atención psicológica a los menas, mientras en los centros de salud madrileños no están los psicólogos que prometió la presidenta Ayuso cuando accedió la última vez al gobierno de la Comunidad de Madrid para atender a nuestros niños, esos que sufren todavía las consecuencias de que les encerraran en su casa con un estado de alarma ilegal y absolutamente injusto.
Lo cierto, es que los españoles pagan el 45% de su salario en impuestos sin recibir, en muchos casos, una contraprestación acorde en servicios públicos de calidad, por lo que a veces nos sentimos extranjeros en nuestro propio país cuando entramos en una sala de urgencias de cualquier hospital y la vemos llena de inmigrantes ilegales.
El otro día presencié en un hospital sevillano una interesante discusión entre quien defendía que un jubilado español debía tener acceso prioritario a una plaza de UCI libre, antes que un inmigrante ilegal veinteañero, que no se podía dejar morir al que sí pagó y salvar al que nunca lo ha hecho. Reconozcamos que este asunto tiene implicaciones de todo tipo y lo dicho, solo VOX se ha atrevido a introducirlo en el debate político.
Esperemos que sea pasajero
Una amiga marroquí ha enfermado en Marruecos y para que la atendiese un médico 50 euros por delante ya que reside en España y no trabaja en Marruecos. Viva su Sanchidad.