Uno de los síntomas de que
la sociedad española está muy enferma, es sin duda, el tratamiento que se le
está dando desde la política y desde los medios de comunicación, a la banda
terrorista ETA y a sus más de mil crímenes. Existe un especial interés en
blanquear lo que son y han sido una simple banda de criminales.
Ayer pudimos ver, como los
titiriteros detenidos por enaltecimiento del terrorismo y delito con ocasión
del ejercicio de los derechos fundamentales y de las libertades públicas, eran
puestos en libertad entre vítores y aplausos.
A nadie nos debe extrañar,
que los Iglesias, Colau o Carmena, lleven presionando a la justicia para que
los suelten, ya que muchos de ellos han participado desde hace mucho en actos a
favor de la banda. Ya lo dijo Carmena al definir a ETA como Movimiento Político.
Estos que supuestamente han llegado a la política para cambiar lo malo que hay,
son cien veces peores que lo malo que tenemos.
Nuestra sociedad debería
estar en deuda permanente con todas aquellas familias que han sufrido en su
seno la barbarie terrorista, pero en cambio, está sufriendo la ofensa
permanente de, por una parte, la traición de un gobierno que ha incumplido todo
lo que les prometió a las víctimas, y por otra, la de los que quieren convertir
a sus familiares asesinados en víctimas colaterales de los que según ellos
“luchaban por la libertad de su pueblo”.
Lo repetiré una y mil
veces, ETA no mata porque poco a poco, con la complicidad de unos y la omisión
de su deber de otros, está cumpliendo todos los objetivos que se marcó tras su
creación. ETA va ganando, España y la Libertad perdiendo.
