Tras los últimos acontecimientos que se han producido, podemos afirmar que el Caso Urdangarin se ha convertido en un “gran marrón” de consecuencias impredecibles.
Aquí están en juego demasiadas cosas y la ciudadanía empieza a atisbar demasiadas sombras de tongo.
Al proponer una sentencia de conformidad, los acusados reconocen su culpabilidad, y por lo tanto, la Fiscalía debe calibrar muy mucho su decisión, ya que aceptar esa componenda parecería como si el Estado quisiera impedir con ella que emails comprometedores contra la Casa Real se hicieran públicos, al menos con eso ha amenazado Diego Torres, uno de los acusados.
Sobre Urdangarin y su socio debe de caer todo el peso de la Ley, para que así quede claro que todos somos iguales ante ella, de lo contrario, el escándalo subsiguiente podría traerle a nuestro sistema político consecuencias irreparables.
Por otra parte, la Infanta no puede seguir casada con un hombre sin honor, y a la vez, seguir manteniendo sus privilegios derivados de pertenecer a la Casa Real y mantener sus derechos sucesorios. La Infanta debe tomar una decisión de inmediato, y si no la toma, el Rey debe instarla a que lo haga por el bien de la Corona.
Caso muy delicado, pero que debe ser resuelto con justicia.
Que devuelva todo lo que no es suyo y que se le quiten los privilegios.
Si la infanta sigue con él, pues que vivan a la sombra como personas normales.
Difícil de resolver y la justicia lo tiene complicado por ser la familia Real.