Lo primero que tengo que dejar claro es, que me alegro enormemente de que la Comunidad de Madrid haya resultado elegida para ubicar Eurovegas, aunque nadie sepa ni el dónde ni el cuándo ni el cómo, y ni siquiera si realmente se materializará alguna vez. Aunque reconozco que, mi percepción tras el constante aluvión informativo que hemos padecido durante tantos meses, me ha dejado una sensación agridulce, parece que en muchas cosas no cambiamos, que seguimos siendo la “España cañí” aquello de “Bienvenido Mr. Marshall” parece estar mas vigente que nunca, aunque ahora sea Mr. Adelson.
Las informaciones sobre el macrocomplejo Eurovegas le han robado mucho espacio en los medios a otros asuntos negativos y más importantes que padecemos, asuntos que atañen a nuestro bienestar y a nuestro futuro; pero está claro que los políticos prefieren que se hable de grandes proyectos de futuro aunque sean mas imaginarios que reales.
Nos cuentan la milonga de que Adelson creará 200.000 puestos de trabajo, cuando la realidad es que en todos sus casinos del mundo apenas tiene contratados a 40.000 trabajadores. Todos, absolutamente todos los números que nos transmiten sobre Eurovergas los dirigentes de Madrid y la repercusión que va a tener en el futuro de esa comunidad, hay que cogerlos con pinzas, para mi son de auténtica “aurora boreal”. Pero ya sabemos, soñar sale gratis, y si eres político hasta consigues que te crean los ciudadanos incautos que siempre van de buena fe. Aunque, ojalá tengan razón y yo me equivoque, por Madrid, por España.
No sé porqué a nuestros políticos les gusta tanto lo que huele a dinero fácil, a pelotazo y a especulación. El buen político es el que gestiona bien, el que le soluciona al ciudadano los pequeños problemas que le afectan en su devenir diario; lo que sucede es que ese trabajo diario les da menos portadas y les gusta menos.
Nos crean tantas expectativas, que a veces olvidamos los tantos y tantos macrocomplejos de ocio creados, que en su día iban a crear miles de empleos, y que han constituido un fracaso rotundo. Olvidamos que en esto, el éxito nadie lo puede garantizar.
Bueno, y que decir de la reacción de los perdedores, del gobierno de Cataluña, que para compensar el efecto de su derrota anuncian a bombo y platillo el Barcelona World, otro macrocomplejo de ocio. Es decir, los gestores que han llevado a Cataluña a la bancarrota, que no tienen dinero ni para pagar las nóminas a los empleados públicos, nos quieren convencer de que van a llevar a cabo un proyecto que necesita cantidades de dinero mareantes para ser una realidad. Si los ciudadanos catalanes se creen este anuncio a pies juntillas, es que están aun más narcotizados de lo que creía, es que los que les gobiernan les han sorbido el seso definitivamente.
En definitiva, desde mi punto de vista, lo de Eurovegas tiene alguna posibilidad de materializarse; en cambio, lo de Barcelona Worl, a fecha de hoy, parece una historia para solo ser creída por los que aún creen en los gnomos, y aunque cueste creerlo, aún son legión.