Al igual que ocurre en toda España, en Andalucía, Cáritas, ve como a diario se incrementa el número de personas que le solicitan alimentos y ayuda económica. Mientras esto ocurre, la Junta de Andalucía ha recortado enormemente las subvenciones y ayudas para socorrer a los colectivos mas necesitados. El gobierno social-comunista andaluz se ha olvidado de los que peor lo pasan y le ha, casi cerrado el grifo de la financiación a la mayor organización de acción social que ayuda a los núcleos familiares en riesgo de exclusión.
Cuando por causa de la crisis económica, más familias tienen a todos su miembros en paro; cuando esta pobreza afecta a cerca del 40% de los niños andaluces -recordemos que según los últimos informes, en Andalucía y en Extremadura hay ya más pobreza infantil que en Rumanía- la Consejería de Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía parece castigar a Cáritas.
Lo habitual era que, la Junta de Andalucía, concediera a Cáritas un millón y medio de euros al año para mantener en funcionamiento los centros de acogida de personas sin hogar, así como los destinados a dar un techo a reclusos recién salidos de la cárcel que no están manchados con delitos de sangre. Nadie entiende, en estos momentos tan difíciles, el bloqueo al que le está sometiendo la Junta de Andalucía a Cáritas y que ha puesto a esta organización vinculada a la Iglesia en jaque.
Cáritas Andalucía cuenta con cerca de 1.100 delegaciones parroquiales en Andalucía, y con miles de voluntarios. La disminución de ayudas puede provocar el dejar de atender a las personas mas necesitadas, tanto de los pueblos como de los barrios de las capitales.
En 2010 el presupuesto manejado por Cáritas Andalucía alcanzó los 30 millones de euros, de los cuales la principal fuente de ingresos (en torno al 60 por ciento) procede de las aportaciones de sus socios, mientras que el resto se financia con fondos de las administraciones.
Conforme el tiempo pasa, las perspectivas se presentan más sombrías; en 2011 Cáritas atendió a 300.000 personas, en 2010 fueron más de 250.000, por pura lógica, en el contexto actual de recortes y paro, la situación va a empeorar, en Andalucía aumentará la tasa de pobreza -una tasa que ya está casi en el 35% de la población- y la exclusión social.
Mientras que la Junta de Andalucía se comporta así con Cáritas, ocurre todo lo contrario con los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, quienes siguen recibiendo un permanente goteo de subvenciones; tras las últimas elecciones autonómicas, en el BOJA del 16 de abril, las dos centrales sindicales recibieron cerca de dos millones de euros para doce proyectos en países centroamericanos y africanos. Este comportamiento de la Junta de Andalucía, para mí , en estos momentos, es indecente. Me causa gran tristeza el hambre que hay en el mundo, pero para la Junta de Andalucía y para todos los andaluces, la prioridad debe ser paliar en lo posible el mucho hambre que sufre ya nuestra tierra.
Por lo visto, para la Junta de Andalucía es mas importante financiar a sus dos sindicatos afines, que solucionar a través de Cáritas las necesidades básicas de los andaluces.
Yo no conozco a nadie, que cuando ve que no tiene que darle de comer a sus hijos, se vaya a la puerta de los sindicatos a pedir comida, casi todos acuden a Cáritas, por lo visto Griñan y Valderas lo desconocen.
Hace muy pocos días escuché unas declaraciones de Sánchez Gordillo, en donde manifestaba que Izquierda Unida se estaba pensando realizar una labor similar a la que realiza Cáritas para dar de comer a los andaluces que menos tienen, como IU cogobierna en Andalucía, esperemos que no se esté presionando a la Junta para que los fondos bloqueados a unos se les de a los otros, conociendo al jefe de la partida de bandoleros dudo seriamente de que la totalidad de las ayudas llegara a sus destinatarios.