La lengua española significa,
para España y los españoles, una de sus principales fuentes de riqueza, pues en
la actualidad nos genera 164.000 millones de euros, el 16% del PIB nacional. Todos
los recursos que invierta el Estado en su difusión, sobre todo en el exterior a
través del Instituto Cervantes y por otros medios, a medio plazo se recuperará
con creces.
Nuestra lengua es nuestro
mayor tesoro, un activo que deberíamos cuidar, y no solo externamente, y digo
esto, porque es evidente que internamente, unos menospreciamos su valor, y
otros, porque claramente lo combaten practicando políticas educativas en
materia lingüística destinadas a erradicarlo de los centros escolares y de
nuestra sociedad.
El derecho que tenemos los
españoles a ser escolarizados en cualquier parte de nuestro territorio nacional
en idioma español, se vulnera en una parte importante de nuestra geografía, y
me refiero a Cataluña, País Vasco, Navarra, Galicia, Valencia e Islas Baleares.
Nuestros sucesivos
gobernantes en particular, y el Estado de Derecho en general, llevan décadas
haciendo dejación de funciones, llevan décadas mirando hacia otro lado, no
queriendo ver los delitos que cometen los nacionalistas y sus cómplices de
distinto pelaje, en materia lingüística en las CCAA donde ocupan el poder.
Si hay algo que nos una
realmente a los españoles, es nuestro idioma común, por ello, los que pretenden
destruir nuestra Nación, tratan de arrinconarlo y expulsarlo de las sociedades
que controlan. Algo que no podemos seguir permitiendo.
Y quiero decir, que cuando
hablo de cómplices de los nacionalistas no solo me refiero a parte de la
izquierda, pues en Galicia el PP lleva gobernando mucho tiempo, al igual que lo
ha hecho en Valencia y Baleares, pero claro está, sus complejos y sus miedos,
les han impedido acabar con estas políticas.
