Diez catedráticos de Derecho
Constitucional y Administrativo, entre los que se encuentra, Francesc de
Carreras, tras cuatro meses de trabajo, han firmado un documento en el que
proponen reformar la Constitución de 1978 y poner al día el modelo territorial
español, desde técnicas y soluciones federalistas, otros que sucumben al engaño
federal.

Aunque el documento niega que
la reforma “pueda hacerse pensando solo en Cataluña”, si seguimos leyendo
observamos, que se recoge la sugerencia, defendida por “algunos miembros del
grupo”, de incorporar a la Constitución una nueva Disposición Adicional que
establezca un “régimen jurídico singular” para esa comunidad y una “relación
bilateral” con el Estado, “siempre con el acuerdo del resto de comunidades y
para aquellas cuestiones que no afecten al conjunto”. Parecen olvidar estas
eminencias, que si hay relación bilateral ya no hablamos de federalismo, pues
hablamos del injusto y antiigualitario confederalismo, y que ni se contaría con
el apoyo del resto de las discriminadas CCAA, aparte de que eso de cuestiones
que no afecten al conjunto es muy discutible.

Una supuesta federación
española no puede ser el resultado de reformar nuestra Constitución, pues
nuestra Carta Magna es obra de una nación soberana, por ello, el único cauce
jurídico posible para llegar a una España federal nunca se produciría mediante
el cambio de artículos en esta Constitución, sería necesario hacer una
Constitución nueva, ya que implica un cambio de poder constituyente.

Los que nos dicen que federar
es simplemente ponerle nombre a la descentralización que ya hay, nos mienten
descaradamente, su afirmación no se puede aceptar por muchas razones. Quienes
lo dicen nunca serían federalistas si el federalismo fuera lo que ellos
afirman, autonomía con otra denominación.

Nos cuentan la milonga de que
España es de hecho federal porque comparte con muchos estados federales el rasgo
de la descentralización, quien nos lo dice quiere confundirnos a sabiendas. Por
el camino de la descentralización extrema jamás se llega al país de la
federación, a ese lugar solo se puede llegar mediante el pacto entre distintos
que se federan.

Una nación que ya existe
desde hace cinco siglos, como España, no puede pactar consigo misma
absolutamente nada. La Federación implica que como mínimo debe haber dos entes
distintos, ya que previamente hay que reconocer a alguien como “el otro”.

¿Que los federalistas nos
digan la verdad? Para constituir la federación española es necesario que
previamente se deshaga la nación española, porque en caso contrario sería
imposible identificar a los sujetos de soberanía que pactan.

Por ello, si esto ocurre, si
España deja de ser lo que ya es para hacerse federación, habrá retrocedido
desde la unión basada en el Estado de derecho a la sociedad tribal, hablamos de
un retroceso de siglos.

La propuesta de la España
federal es una propuesta al servicio del separatismo, y no tengo la menor duda
de que significaría acabar con los principios de igualdad y libertad que, en
teoría, defiende la Constitución de 1978. Estos catedráticos parecen no
entender, que los separatistas jamás aceptarían un modelo auténticamente
federal, pues perderían autogobierno y deberían ser tratados en condiciones de
igualdad con respecto al resto de CCAA.

Por ello afirmo, que la
España federal sería solo aceptada como un primer paso que acercaría más a los
separatistas a su objetivo, la destrucción de la Nación española.

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