Que
Rajoy se ha jugado su futuro político a la única carta de la
recuperación económica, parece evidente. Estamos hablando de un
presidente que ha incumplido prácticamente todas sus promesas
electorales, de un presidente que no se ha atrevido a emprender los
cambios de calado que necesita el sistema para ser viable, de un
presidente que prefiere atrincherarse antes que encarar los
problemas.
Todoslehemosoídodecirqueafinaldeesteañoempezarálarecuperacióneconómica,puesbien,elFondoMonetarioInternacionalensuinformePerspectivas
de
la
Economía
Mundial,
havueltoaaplazarlarecuperacióndeEspañayempeoradramáticamentelasprevisionesparaelcuartotrimestredeesteaño.
El
FMI ve inevitable que Rajoy vuelva a subir los impuestos en 2014,
debido a que sus previsiones sitúan nuestro déficit público en el
6,9% del PIB en el próximo año. Además, la institución financiera
internacional no entiende como nuestro Gobierno carece a día de hoy
de planes preconcebidos para corregir ese previsto desfase
presupuestario. El FMI parece no tener ninguna duda de que el
crecimiento de la economía española será menor del previsto por
nuestro Gobierno.
También
da a entender el FMI, de que en los mercados hay mucha incertidumbre
acerca del verdadero estado de los bancos españoles, y les sorprende
que después de haber gastado el equivalente al 3,3% del PIB en el
rescate de las instituciones financieras, España todavía no haya
conseguido completar la consolidación de su sistema bancario.
Otro
dato preocupante del informe del FMI, es que afirman que nuestro
desempleo seguirá creciendo y se situará en el 27% de media de la
población activa al final de 2013.
En
lo referente al déficit público, afirman que no se situará por
debajo del 5% antes del año 2019, un dato muy preocupante.
Si
la previsión del FMI para España se cumpliera, estamos en
condiciones de afirmar que nuestro actual Gobierno, que se lo ha
jugado todo a la baza económica, se va a estrellar, y que todas las
expectativas alentadoras de futuro que nos ha trasmitido estaban
equivocadas.
Espero,
por el bien de nuestro país y de sus ciudadanos, que el FMI se
equivoque y que nuestro Gobierno acierte, aunque me temo que va a ser
que no, pues lo que se percibe a diario alimenta el pesimismo.
No
valdría que nos dijeran que las grandes cifras económicas mejoran,
si eso no se traduce en una mejoría de las condiciones de vida de
los ciudadanos.