Todo lo que le sucede a una
nación es responsabilidad de su Gobierno.
El Parlamento de Cataluña
aprobó ayer el inicio de un levantamiento contra el Estado de Derecho español,
y ello ha sucedido gobernando España, Mariano Rajoy. Se inició el proceso de
desobediencia expresa a las leyes. Lo de ayer viola la unidad nacional y el
principio de soberanía nacional.
El Parlamento de Cataluña
detalló un plan de agresiones contra la democracia española imposible de
imaginar en cualquier nación de nuestro entorno, algo que avergonzaría a
cualquier demócrata del mundo civilizado.
Queramos o no, desde ayer,
el Parlamento de Cataluña se ha situado fuera del ordenamiento jurídico. Los
golpistas han anunciado, que en el plazo de un mes promoverán iniciativas
legislativas para hacerse con el control de la Seguridad Social y la Agencia
Tributaria. Han dejado claro, que la única legalidad que reconocen es la
voluntad del pueblo catalán, ese que dijo por mayoría, no a la independencia, por
lo que ha comenzado el proceso de secesión unilateral de Cataluña.
Ciudadanos, PSC y Partido
Popular, expuestos sus argumentos deberían haber abandonado la Cámara, deberían
saber que la democracia no se vota.
Resulta inaceptable que el
Tribunal “Prostitucional” por unanimidad haya permitido la convocatoria y el
desarrollo de la tropelía, antiespañola y antidemocrática, de ayer.
Mariano Rajoy lleva
equivocándose desde hace mucho, pero la oposición sigue llamando a una
negociación de no se sabe qué y en qué términos.
Ahora Rajoy, el gran
responsable de todo lo que sucede por su inacción, nos cuenta la milonga de que dará una
respuesta proporcional. De entrada le pide al Consejo de Estado que haga un
dictamen, que ante los claros hechos podría hacerlo cualquier estudiante de
secundaria un poco aventajado, reúne a los subsecretarios para convocar un
Consejo de Ministros, se reunirá por enésima vez con los líderes políticos,
recurrirá al TC, este se pronunciará y los independentistas se pasarán ese pronunciamiento
por sus partes nobles.
La única respuesta
proporcional que hay que tomar ante la gravedad de lo que sucede, es la
aplicación del Art. 155, meter en la cárcel a los sediciosos y acabar con esta
pesadilla. Si Rajoy no lo hace, el asunto se irá pudriendo en favor de los
golpistas.
