Con la entrada en prisión de Santos Cerdán, todas esas campañas que han marcado estos últimos tiempos la estrategia de Sánchez y del PSOE se han venido abajo y ha quedado al descubierto lo que en realidad es Sánchez y en lo que ha convertido a su partido.
Muchos votantes incondicionales del PSOE se están viendo superados por los acontecimientos, hasta ellos se dan cuenta de la falsedad de la campaña “del lodo y del fango” y de la inexistencia del golpismo judicial y mediático al que siempre aludía el Gobierno y el PSOE.
Entre los votantes de izquierdas habrá de todo, listos y tontos, como en la derecha, pero para digerir estas tres frases en muy poco tiempo hay que estar más para allá que para acá: «Es uno de los mejores secretarios de organización de la historia del partido», «Pongo la mano en el fuego por Santos Cerdán» y «Esta persona no tiene nada que ver con el PSOE». Y esto lo ha dicho esa nefasta ministra que aspira a presidir la Junta de Andalucía, persona de la máxima confianza del canalla.
Con la entrada en prisión del número 2 estamos ante la caída de una red mafiosa que ha operado desde el corazón del PSOE con absoluta impunidad y esperemos que el número 1, el capo de esa banda criminal llamada PSOE, Pedro Sánchez, tarde o temprano, siga los pasos de su número 2.
El caso es tan grave, que se deberían disolver las Cortes, convocar elecciones generales y depurarse por completo todas las responsabilidades penales de quienes componen esa estructura corrupta, aunque son tantos que lo mismo deberíamos empezar a construir prisiones “a lo Bukele”.
Lo confesado por Santos Cerdán, sobre las negociaciones con el PNV, que ahora niegan con nerviosismo, demuestra que las investiduras de Sánchez se construyeron mediante favores, chantajes y pactos inconfesables. Es un entramado de intereses en el que se reparten poder, privilegios y protección judicial y, a la vez, reparten a los españoles miseria, desigualdad y silencio.
Que Zapatero, el embajador de la narco-dictadura bolivariana y responsable de resucitar el odio entre españoles, viaje a Suiza para calmar a Puigdemont mientras Sánchez busca un nuevo Cerdán con el que sostener su entramado mafioso, demuestra que Sánchez está dispuesto a todo con tal de no dejar la presidencia y que está dispuesto a morir matando, aunque lo que mate sea el futuro de muchos millones de españoles. Ya solo maniobra para mantener en pie un régimen que se cae por momentos.
De lo declarado por Santos Cerdán ante el juez del Tribunal Supremo, Leopoldo Puente, hay algo que tiene una especial gravedad, pues declaró que fue él quien negoció con Junts la ley de amnistía, reconociendo que esta medida fue imprescindible para lograr la investidura de Pedro Sánchez. Con estas palabras, contradice la versión oficial del Gobierno, que ha defendido la amnistía en nombre del “interés general”. Esta declaración podría hacer que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) tumbara la amnistía que avaló nuestro Tribunal Constitucional, ese que preside el golpista prevaricador, Cándido Conde Pumpido.
Sería el renacer de nuestra democracia