Podemos cumple estos días su
cuarto aniversario, y su líder, ese que nos decía por entonces “que iba a
asaltar los cielos”, tras un tiempo “de gloria” en el que consiguió engañar a
muchos “pardillos”, ve como consecuencia de sus errores, su partido amenaza
ruina. De todos esos compañeros politólogos que por entonces le acompañaban
ante las cámaras, la mayoría han sido depurados al más puro estilo estalinista.
El CIS ya sitúa a Podemos por
debajo del 20%, y es de esperar, que en poco tiempo todo vuelva a su cauce, el
cauce de ese 15% que jamás superó el comunismo español ni en los mejores
tiempos de Anguita. Alberto Garzón, le entregó IU y el PCE, a Iglesias y se
equivocó, lo mismo pronto se ve obligado a romper su unión, pues es evidente
que ha hecho un pésimo negocio. Aunque Garzón lo tiene muy difícil, pues está
claro, que no tiene capacidad para recuperar un PCE unido y fuerte, pues es un
tipo que no serviría ni para limpiarle los zapatos al Julio Anguita de sus
tiempos de gloria.
Una de las principales causas
de su declive, ha sido su deriva filoseparatista en Cataluña, apostando por el
derecho a decidir y estar a favor del referéndum ilegal, ha secundado el golpe
de Estado de los independentistas catalanes. Sus votantes se lo han hecho
pagar, muchos le han abandonado definitivamente.
Pablo Iglesias ha exhibido
durante su liderazgo unos modales totalitarios, ha sido acusado por los suyos
de nepotismo al encumbrar a su “barragana”. Sus cuadros le acusan de falta de
transparencia en sus nuevos estatutos y le exigen que restituya a los
compañeros purgados. En su intento de controlarlo todo ha desmontado la casi
totalidad de sus direcciones municipales, con lo que Podemos se está
disolviendo.
La Sexta y la Cuatro, fueron
quienes le hicieron conocido y le permitieron, en su día, intoxicar a mucha
gente, ahora, como ya no vende, como con él ya no ganan audiencia, sus
apariciones son escasas. Sus tres años de gloria mediática han terminado.
El querer cargarse la Constitución
y ser amigo de dictaduras como la iraní o la venezolana, de las que se ha
financiado, y sus demostraciones de afecto a terroristas como Otegui, ha
desgastado mucho su imagen entre sus votantes.
Podemos afirmar sin temor a
equivocarnos, que Pablo Iglesias está en su ocaso, y que a fecha de hoy ya no
es ningún activo, todo lo contrario, es el principal obstáculo para reflotar su
partido.
