El «Plan de Choque de Respuesta a la Guerra» de Sánchez, ya lo ha aprobado el Consejo de Ministros y entrará en vigor el 1 de abril. Este real decreto-ley contempla: Seis mil millones en subvenciones directas y diez mil millones en créditos ICO con el aval del Estado.
Sánchez y su banda, mal llamados Gobierno, siguen empeñados en responsabilizar de la crisis energética que está sufriendo España a la invasión rusa de Ucrania, obviando que las causas de nuestra crisis vienen de muy atrás y son de su exclusiva responsabilidad. Negar que los precios de la luz, el gas y el petróleo llevan más de un año desbocados es un insulto a la inteligencia.
El Gobierno ha optado por el intervencionismo del Estado en numerosas áreas de la economía, en vez de optar por una rebaja de impuestos a la energía, que es lo que hacen nuestros países vecinos.
Desde el viernes, y con respecto a los carburantes, el peso del Estado en la factura seguirá siendo tan elevado, que casi el 50% del precio que paga el conductor corresponde a impuestos (un 47% en el caso de la gasolina y un 43% en el caso del diésel).
Abaratar los carburantes a todos los conductores durante 3 meses se hace mediante la subvención, estableciendo una bonificación mínima de 20 céntimos, que estará financiada en 15 céntimos por el Gobierno y en 5 céntimos, obligatoriamente, por las petroleras.
El Gobierno también dicta que las revisiones de precios de los alquileres, no podrán ser superiores al 2%, una medida que pisotea el derecho a la propiedad privada. Como el IPC subirá bastante más, los social-comunistas le meten la mano en la cartera a los propietarios y los empobrece.
Y como remate, se prohíbe ejecutar un despido objetivo «por causas relacionadas con la subida de los precios energéticos» o en una empresa que haya aprobado un ERTE.
Resumiendo, dentro de tres meses estaremos mucho peor que ahora.