El anterior gobierno local
de la localidad sevillana de Espartinas, municipio situado en el área
metropolitana de Sevilla y que siempre ha sido un islote popular en un océano socialista,
estaba presidido por Domingo Salado (Partido Popular), se gastó antes de las
elecciones del pasado 24 de mayo, ante los negativos sondeos electorales, la totalidad del presupuesto municipal del
ejercicio, lo que pone en grave riesgo la financiación de los servicios
públicos hasta final de año.
El único mérito que atesoraba
Domingo Salado para ser alcalde, era ser el hijo de una gran alcaldesa popular,
el problema es que él no heredo precisamente nada de lo bueno de su progenitora,
el PP sabía al zote que le daba la alcaldía pero decidió aprovechar el tirón
familiar. El resultado ha sido, que durante muchos años, Domingo Salado ha
estado, manejado y dirigido, por personas puestas por el partido para ello,
pero todas ellas poco recomendables, personas con las que casi todos nosotros
no nos tomaríamos ni una sola cerveza.
Se da la circunstancia, de
que Espartinas es el único municipio de la provincia con alcalde de Ciudadanos,
y ahora su alcalde se encuentra con una situación imposible.
El interventor municipal
advirtió en reiteradas ocasiones al anterior alcalde de las terribles
consecuencias de lo que estaba haciendo y de que estaba incumpliendo los
preceptos legales.
Para mayor desgracia, el
juzgado de lo Contencioso Administrativo nº 7 de Sevilla, acaba de condenar al
ayuntamiento de Espartinas a devolver cinco millones de euros, más los intereses
y las costas de procedimiento, tras declarar nula la tasa por tramitación de
convenios urbanísticos, mediante la que el consistorio ingresó importantes
sumas. Otra losa sobre el nuevo alcalde.
Espartinas era un buen
laboratorio para observar con lupa lo que un alcalde de Ciudadanos era capaz de
hacer, ahora reconozco, que gracias a las marrullerías del PP, el nuevo alcalde
poco va a poder demostrar.
Desconozco si por la vía
penal se puede actuar contra Domingo Salado, lo que sí que sé, es que el ex
alcalde se merecería que los vecinos lo corrieran a gorrazos y lo expulsaran
para siempre de Espartinas, municipio al que tanto daño ha hecho.
