Nada más tomar posesión de su cargo, Mariano Rajoy subió los impuestos, cuando siempre y también durante la campaña electoral había defendido lo contrario, manifestando además en numerosas ocasiones tanto él como sus más estrechos colaboradores en el área económica, que subir impuestos significaría más paro y más recesión, llegando incluso a advertirnos que si el PSOE ganaba las elecciones lo haría.
Desde la oposición, Mariano Rajoy, exigía una inmediata reforma de la Legislación Laboral, llega al poder y les da un plazo a empresarios y sindicatos para que lleguen a un acuerdo, el plazo pasa y parece que se resiste a asumir sus responsabilidades y legislar para sacar al mercado laboral de la situación en la que se encuentra. Las prisas que le metía al gobierno socialista en este asunto, por lo visto son menos prisas cuando son ellos los que gobiernan.
Hace un año Cristóbal Montoro manifestó que aplicar la Tasa Tobin sería una barbaridad, ahora Rajoy, tras reunirse con Sarkozy, ferviente defensor de esa tasa, cambia de opinión y la apoya, cuando sabe perfectamente que las entidades financieras la trasladarán a sus clientes, es decir, a los ciudadanos.
Ahora, como el presidente no se atreve ni siquiera a plantearlo, Esperanza Aguirre plantea el debate del copago en los servicios básicos a modo de globo sonda, mientras tanto Rajoy “a observar la reacción del personal”.
Nuestro presidente empieza a preocuparme, el Rajoy previsible empieza a volverse impredecible.
Lo que me resulta vergonzoso es que todas las medidas que se le ocurren a Rajoy, son a cuenta de los ciudadanos, a los que literalmente nos está machacando, mientras los que se han enriquecido enormemente en los años de bonanza económica, con su dinero a buen recaudo, debajo de una losa o en cualquier paraíso fiscal.
A las distintas administraciones se le siguen sin aplicar criterios de racionalidad, por lo que entes que no sirven para nada se siguen manteniendo. Las diputaciones siguen ahí, el Senado sigue ahí, las Empresas Públicas siguen ahí, los ayuntamientos de las localidades de poca población siguen sin reestructurarse, las TV autonómicas siguen ahí, las legiones de asesores siguen ahí, al igual que las visas, los coches oficiales y demás privilegios de los políticos.
Está claro, el estatus de los políticos y sus enchufados es intocable también para el gobierno popular.
Eliminando todo lo que no sirve y los chollos de los políticos no haría falta hacer ningún recorte ni seguir cargando sobre las espaldas de los sufridos ciudadanos los efectos de la crisis, el problema es que estoy seguro de que PP y PSOE nunca lo harán.