Tras
la reunión del Consejo extraordinario del PSC, el partido sigue
apareciendo ante los ojos de los ciudadanos como un colectivo
incoherente y falto de credibilidad.
Un
partido no puede pasar en menos de un año por todos los
posicionamientos posibles en relación al proceso separatista.
Recordemos que en el debate de investidura anunció que se abstendría
para no “poner palos en las ruedas”, el mismo partido, ha apoyado
el derecho de autodeterminación votando en contra del PSOE en el
Congreso de los Diputados, y ahora, trata de escenificar un
posicionamiento contrario a la consulta ilegal para evitar la ruptura
con el PSOE, pero con el que no están de acuerdo la mayoría de sus
miembros, y eso la ciudadanía catalana lo sabe.
El
PSC no es creíble, recordemos que en mas de 60 ayuntamientos
catalanes el PSC ha votado a favor de mociones soberanistas a favor
de celebrar una consulta ilegal, entre ellos los ayuntamientos de
Lerida y Gerona.
La
propuesta del PSC, el oxímoron “federalismo asimétrico” es una
contradicción en sí mismo, puesto que parte de la base de la
desigualdad de los derechos de los españoles, en función de su
lugar de residencia.
Los
catalanes ya no se creen nada que venga del PSC, su apoyo electoral
cae en picado, lo dicen todos los sondeos, está rompiendo todos sus
suelos electorales, lleva camino de convertirse en un partido
marginal.
Está
muy claro que la supuesta nueva postura del PSC es tan solo una
escenificación de cara al exterior, solo palabras que no vienen
acompañadas de hechos. Cuando Albert Rivera, cuando Ciudadanos les
ha propuesto iniciar un diálogo que conduzca a una mayoría
alternativa de convivencia para Cataluña, han dado la callada por
respuesta, parece que pese a lo que hay, tanto PSC como PP tienen en
la cabeza seguir pactando en el futuro con los separatistas en
Cataluña, está claro que no aprenden, ni siquiera les disuade de
ello el hecho de que los ciudadanos dejan de confiar en ellos de
forma masiva.