A Sánchez, los españoles, al menos su mayoría, lo tenemos ya calado. Pretende detentar el poder absoluto del Estado para manipular la realidad en función de sus propias necesidades y las de su partido.
La izquierda sabe, que imponiendo el relativismo puede convertir en verdad cualquier cosa, subvirtiendo todo a conveniencia de quien gestiona el poder político sin más propósito que el poder mismo. Sánchez, sabe perfectamente que para conseguir ese objetivo es necesario que los suyos engañen, convencidos, a sabiendas, conscientes de ello y sin tener ese remordimiento de conciencia que a los dignos no nos dejaría dormir, pero Sánchez, sabe también perfectamente, que sin tener supuestamente enfrente a un Partido Popular, pusilánime, miedoso, cobarde y hasta plagado de oportunistas, eso no sería posible. Pero no nos equivoquemos, ambas bandas pervierten así el orden social, acaban con el bien común y alejan al desesperado ciudadano de la política.
La política que llevan a cabo tanto socialistas como populares, evidentemente, más los que gobiernan, está basada en la falsedad, la mentira, el engaño, el embuste y la hipocresía, pero todos sabemos que sin verdad no hay libertad. Verdad y libertad van de la mano en una sociedad sana, viva y con futuro. La mentira reiterada adormece las conciencias, se frivoliza el fraude moral, se regulariza el mal como algo normal y aceptable, eso sí, vestido con ropaje buenista, resultado, los ciudadanos al final, interiorizan perfectamente que lo falso es verdadero.
Si nos damos cuenta, la verdad ha sido sustituida por la opinión, esa que difunden los “vendidos” medios de comunicación. Sánchez está adormeciendo el pensamiento crítico, quitando de en medio esos principios y valores que siempre habitaron en algún huequito de nuestra mente.
Es una verdadera pena que el actual principal partido de la oposición, el que tiene la obligación de intentar urgentemente recuperar la verdad y defenderla en pos de la dignidad de todos los españoles, se haya convertido con sus complejos en cómplice, como mínimo indirecto, de los adalides de la mentira.
Solo con la verdad, los españoles venceremos la actual oscuridad, sin ella, jamás recuperaremos la libertad.
Sánchez es un maestro en el doble discurso, el uso del lenguaje para tergiversar el significado de las palabras, es el elemento básico para la reconstrucción del pasado y la tergiversación del presente con el fin de consolidar el poder absoluto. En definitiva, el doble discurso es el instrumento clave de las tiranías y de los aspirantes a autócratas, estados a los que nuestro dictadorzuelo aspira.
Que nuestra democracia parezca fallida, el actual ocaso del Estado de derecho y las libertades democráticas, es el resultado de la negación de la realidad cuando la ideología se impone con el uso de la mentira y la falsedad organizada.
Ya lo dijo, Edmund Burke: “Para que el mal triunfe, solo se necesita que los hombres buenos no hagan nada” y yo añado, solo con las actuales huestes de Abascal no basta, muchos más españoles tienen que sumarse si queremos enfrentarnos y vencer a los adalides de la mentira y a sus cómplices necesarios.
No creo que haya remedio, vamos al caos. «Los fascistas» de siempre estamos preguntando en paradas de autobús, centros de salud, bares y la desinformación es enorme, y no solamente eso, es que la rechazan. Un ejemplo: voy por la calle y cuando veo a un niño tomando un refresco que pone sin azúcares añadidos le digo a madre, abuela etc que mire la composición y ni caso, cuando está edulcorado con sacarina, jarabe de maíz alta fructosa, glutamato y un largo etc. Sin lactosa es una moda que conduce al desastre, ya que el organismo se habitua a no producir lactasa, cuando las personas intolerantes puede consumir lactasa, muy barata y efectiva y, como eso, ejemplos a montones.Un filósofo dijo que España es el enfermo y «Uropa» el remedio, ja,ja,ja.
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