La sentencia del Tribunal Constitucional, permitiendo a Bildu concurrir a las elecciones municipales y autonómicas, es para mí lo más grave que ha ocurrido en nuestro país desde la aprobación del Estatuto de Cataluña.
Un tribunal politizado, cuyos miembros no tienen necesariamente que ser jueces, nombrados a dedo por los partidos políticos, convertido en un simple instrumento para que el poder político de turno pueda cometer cualquier fechoría con apariencia de legalidad.
La sentencia del TC sobre Bildu ha hecho inútil el gran esfuerzo realizado durante décadas por el Estado de Derecho contra ETA, ha humillado a las víctimas y ha dejado muy claro que existe una hoja de ruta a dos bandas, entre el PSOE y ETA, que los socialistas van a cumplir a rajatabla.
Da la impresión de que a la cúpula del PSOE, viendo la debacle electoral que se le avecina, se ha dado cuenta que solo les queda la baza de la puesta en escena de una “entrega de armas” o “aparente rendición” para salvar los muebles en las próximas elecciones generales.
Confío en la madurez de la ciudadanía española, confío en que ya estén curados de este tipo de “golpes de efecto”. Aún sufrimos las secuelas del sangriento golpe de efecto del 11-M y posiblemente lo sufran nuestros hijos, ya que llegó a presidente del gobierno un individuo que ha hecho un gran daño a su país y a todos los ciudadanos. Para mí, el paso de José Luís Rodríguez Zapatero por la presidencia del gobierno ha sido una auténtica anomalía histórica.
Lo cierto es que ETA ya puede olvidarse hasta de matar, posiblemente piense que no lo necesita ya, se limitará a negociar con las metralletas sobre la mesa para intimidar. Tiene poder, maneja grandes cantidades de dinero público, dispone de todos los datos personales de los ciudadanos, tiene bajo sus órdenes a las fuerzas de seguridad, ya han empezado a intimidar a los que no piensan como ellos.
Son conscientes los miembros del TC de la barbaridad que han cometido.