El
fichaje de Rato por Telefónica podría entenderse en circunstancias
de normalidad, en las actuales parece incomprensible, aún reconociendo su larga trayectoria en el mundo económico.
No
tengo la mas mínima duda, César Alierta ha fichado a su amigo
Rodrigo Rato de consejero internacional de Telefónica, por
indicación o con el beneplácito de Mariano Rajoy, algo que para mí
es en estos momentos es una auténtica vergüenza.
Cuando
Rajoy le pidió a Rato que abandonara Bankia seguro pasó un mal
trago, y claro está, se consideraba en deuda con él. Lo triste de
todo esto es que Rato está imputado por la Audiencia Nacional por su
nefasta gestión en Bankia, y lo lógico sería, que hasta que la
justicia decida sobre él se quedara en su casa; no debemos olvidar
que su gestión al frente de Bankia ha hecho perder mucho dinero a
muchos ciudadanos y ahora este señor pretende irse de rositas. Pues
no, como a otros muchos políticos con mucho nombre que vienen de
fracasar reiteradamente en los distintos puestos que han ocupado, se
le da una jubilación dorada a nuestra costa.
Telefónica
anuncia que Rato no recibirá retribuciones puntuales por su labor
como asesor, pero estima que ganará un cuarto de millón de euros
anuales, ademas de viajar a gastos pagados con el acompañante que
decida en sus constantes desplazamientos internacionales.
Este
caso, ratifica por enésima vez, la teoría de que los políticos se
dedican a mirar por sus intereses y muy poco por los de la
ciudadanía, o es que Telefónica no podría haber contratado a otra
persona desligada de la política y con una trayectoria sin sombras.
Al
final, las grandes empresas que aún son nuestras, están llenas de
personajes con mucho nombre, con grandes nóminas y de nulo
rendimiento para la empresa, y que suponen un gran lastre para las
citadas compañías.
Otro
episodio más que nos indica el grado de podredumbre que ha alcanzado
nuestro sistema.