Tanto Podemos como
Ciudadanos nos prometieron en su programa electoral que renunciarían al
privilegio de disfrutar de coches oficiales, y ambos lo han cumplido pero con
trampa.
Podemos y Ciudadanos
rechazaron sus coches oficiales tras su entrada en el Parlamento andaluz, pero
no rechazaron las asignaciones económicas que reparte la Cámara autonómica
entre los distintos partidos para destinarlos a la contratación de los
chóferes, con lo que el ahorro es mucho menor de lo que pudiese parecer en un
principio.
Ahora resulta que esa
cantidad la dedican a enchufar a otro de los suyos, por lo visto no les bastaba
con tener a tres enchufados en su grupo parlamentario. Desconozco si esta
actitud de los dos partidos emergentes le ha costado el puesto de trabajo a
algún trabajador, que por supuesto, merecía mucho más tenerlo que los amiguetes
de estos aprendices de corruptos.
Al menos Podemos, ha
admitido que ha ingresado el dinero para su “chofer fantasma”, aunque culpa al
parlamento de no haber subsanado lo que denominan “error de nomenclatura”,
“demasiao pal cuerpo”.
Por su parte, Ciudadanos,
ha preferido no responder, posiblemente contrariado de que su “buitreo” haya
trascendido a la luz pública.
Al renunciar los dos
partidos emergentes a los coches oficiales, estos salen a subasta pública,
hablamos de vehículos de alta gama, exactamente dos Audi A6 2.4 V6, con los que
la Cámara andaluza espera ingresar una cantidad irrisoria, pues como es lógico,
la subasta será ganada por algún amigo del Régimen quien los conseguirá a
precio de saldo y hará un gran negocio.
No olvidemos, que tanto
Podemos como Ciudadanos, reciben casi 200.000 euros anuales, además de que cada
uno de sus diputados son obsequiados con un portátil o tableta, móvil de última
generación y conectividad de datos sin límite, aunque por lo visto les sabe a
poco.
Al final, por una o por
otra cosa, los que siempre palmamos la pasta somos los ciudadanos, quienes con
nuestros impuestos hacemos posible que los mangantes de siempre, y los
aprovechados de nuevo cuño, se peguen la gran vida a nuestra costa.
