Una asesora técnico y una
jefa de Área, han denunciado a la Junta de Andalucía ate la Inspección de
Trabajo por “trato vejatorio con insultos y amenazas” por parte de un superior.
Los insultos y amenazas, de
las que según ellas fueron objeto, ocurrieron cuando fueron recriminadas por
este por querer revisar unas subvenciones otorgadas por la Junta de Andalucía
en materia de prevención de riesgos laborales y por un importe de un millón y
medio de euros.
Revisar toda la
documentación de esas subvenciones forma parte de las competencias de esas dos
funcionarias, y no hacerlo supondría, en caso de descubrirse, caer en dejación
de funciones.
Las denunciantes
solicitaron por escrito a la delegada de Economía, Innovación, Ciencia y
Empleo, y a la Directora del Centro de Riesgos Laborales, de que querían
proceder a la comprobación de las subvenciones convocadas en 2009 para
proyectos e inversiones en materia de riesgos laborales. Ambas sostienen que no
se habían llevado a cabo las comprobaciones necesarias para conocer si los
perceptores cumplían las condiciones estipuladas pese a que su superior
jerárquico había recibido en varias ocasiones la petición verbal para
realizarlas.
Tras intentar hacer su
trabajo, la directora del Centro de Prevención de Riesgos Laborales de Málaga,
las llamó a su despacho para recriminarles su intención de pretender hacer su
trabajo. Fue en ese preciso momento cuando fueron insultadas y recibieron
amenazas verbales, profiriéndoles descalificativos de carácter vejatorio y que
dio lugar a sendas crisis de ansiedad en ambas, diagnosticado tras visitar a un
facultativo, el cual les recetó reposo de 24 horas.
A fecha de hoy, la Junta de
Andalucía sigue sin reconocer el hecho como de accidente laboral por agresión
verbal y la administración entiende que faltaron de forma injustificada de sus
puestos de trabajo.
Nos encontramos ante un
caso bastante grave, pues por una parte, la Junta de Andalucía deja muy claro
lo que les puede pasar a quienes pretendan investigar lo que a ella no le
interese, y por otra parte, el trato inhumano y la falta de escrúpulos de una
administración “bajo sospecha”.
Alguien puede pensar que he
relatado algo de poca importancia, pero no es así, si todo lo denunciado es
cierto, los funcionarios honestos de la administración andaluza deben de estar
pasándolo pero que muy mal.
