Esta madrugada me enteré de la triste noticia, mi amigo Oswaldo Payá había muerto víctima de un atentado. Y digo mi amigo, porque aunque jamás lo tuve junto a mí, tuve el honor de tenerle como amigo en Facebook, tuve el honor de intercambiar con él opiniones e ideas, puedo decir que lo conocía y que lo apreciaba, puedo afirmar que coincidía con el en muchos aspectos de como él entendía que debería de ser una sociedad democrática, justa y solidaria.
Oswaldo era uno de los disidentes cubanos mas relevantes, el Parlamento Europeo le concedió el premio Andrei Sajarov a los Derechos Humanos y la Libertad de Pensamiento en reconocimiento de su lucha pacífica a favor de la democracia en Cuba, además, ha estado nominado cinco veces al Nobel de la Paz. Payá era el líder del Movimiento Cristiano de Liberación.
Ahora nos dirá el gobierno cubano que ha abierto una investigación para esclarecer el accidente, eso no se lo creerá casi nadie, Oswaldo estaba amenazado por el Régimen Comunista cubano, el castrismo es implacable con los que considera sus enemigos, y sabemos, que tarde o temprano acaba con ellos.
Curiosamente, Oswaldo era una persona muy moderada, me dijo en muchas ocasiones que lo que el quería para Cuba era una transición hacia la democracia al estilo de la española, que como buen cristiano no aceptaba el recurrir a la venganza contra los responsables de la dictadura en ese futuro proceso. Desde mi punto de vista, era la persona ideal para encabezar ese proceso, una persona centrísta y centrada.
Tuvo la oportunidad de irse a Miami, llevar una buena vida junto a su mujer e hija, ganándose la vida dando conferencias, y por el contrario, siguió viviendo en su humilde vivienda de La Habana, viviendo con estrecheces y compartiendo el sufrimiento con sus compatriotas.
Que no piense el gobierno cubano que con el asesinato de este hombre han conseguido algo, el puesto de Oswaldo Payá será ocupado por otro cubano, defensor de las libertades y de los DDHH como él, y esto seguirá ocurriendo hasta que el pueblo cubano consiga expulsar al castrismo, un régimen comunista, criminal y genocida.
Durante los sucesivos gobiernos de Zapatero, España le dio la espalda a los disidentes cubanos, a quienes se jugaban la vida a diario en defensa de las libertades y los DDHH, a la vez que mostraban su amistad y comprensión hacia el régimen. Espero que el actual gobierno de España deje muy clara su posición tras este asesinato.
Tengo que decir, que estoy expectante ante el comunicado que den al respecto, tanto el PSOE, como, sobre todo, Izquierda Unida, para ver cual es su posición ante lo ocurrido.