La
Justicia no ha tenido mas remedido que ceder ante el clamor popular
existente. La Sección Tercera de la Audiencia provincial de Sevilla,
ha decidido apartar de la causa al ponente del tribunal del caso de
los ERE, Pedro Izquierdo. Y lo ha hecho, aplicando simplemente eso
que es tan escaso en estos tiempos, el sentido común.
Pedro
Izquierdo, ha sido alto cargo en la Consejería de Justicia de la
Junta de Andalucía a las órdenes de Manuel Chaves y de José
Antonio Griñan, por lo que hubiera sido una auténtica barbaridad
que él fuese el encargado de juzgar a ambos ex presidentes de la
Junta.
Nuestra
Justicia está ya suficientemente desacreditada ante la ciudadanía
por su clara falta de independencia del Poder Político, como para
que ahora pretendiesen colar a un juez socialista íntimo de los dos
que se sientan en el banquillo.
La
Audiencia, deja claro en su escrito, el “recelo social” que puede
provocar la “sospecha de apariencia de parcialidad”. La decisión
de alejar a este juez del caso, es claramente la mejor forma de darle
apariencia de credibilidad a este importante juicio, pues la
presencia del juez Izquierdo garantizaba la segura adulteración.
Pero
no nos engañemos, esto se ha hecho así, porque previamente la juez
que sustituyó a Mercedes Alaya, y me refiero a esa “sicaria con
toga” llamada Nuñez Bolaños, ya se ha encargado de demoler lo
que su antecesora con todo tipo de trabas y obstáculos logró
construir, para así conseguir que el mayor número de miembros de
esa trama criminal institucional creada por la propia Junta de
Andalucía queden libres tras este juicio.
