Escocia es una de las
cuatro naciones que componen el Reino Unido. El Reino de Escocia fue un estado
independiente hasta 1707, fecha en que firmó el Acta de Unión.
El referéndum que se
celebra hoy bajo la pregunta ¿Debería ser Escocia un país independiente? Si o
no, es un referéndum totalmente legal en donde un pueblo soberano decide sobre
su futuro.
Por todo lo mencionado
anteriormente, la realidad de Cataluña nada tiene que ver con la de Escocia, en
primer lugar, porque Cataluña a lo largo de su historia jamás fue un reino, y
ni mucho menos un estado independiente, y en segundo lugar, porque el sujeto de
soberanía es la totalidad del pueblo español, del que forma parte.
Se puede entender, que los
nacionalistas catalanes monten su show particular fotografiándose ante los
medios portando banderas escocesas, pero lo que me cuesta entender es la
estrategia seguida por Mariano Rajoy en este asunto, pues su posicionamiento
contrario a la independencia de Escocia transmite, entiendo que sin quererlo,
una equiparación de ambos procesos.
España y los españoles,
debemos contemplar el referéndum de hoy con absoluto respeto a la decisión que
tome el pueblo escocés, pues de manera escrupulosamente democrática ejercen su
soberanía.
Las manifestaciones de
nuestro presidente, en caso de la improbable victoria del sí a la independencia,
de seguro entorpecerían unas futuras relaciones bilaterales.
Lo que Rajoy tiene que
hacer, es simplemente, hacer que se cumplan las leyes, y utilizar todos los
instrumentos que le da nuestro ordenamiento jurídico para salvaguardar la
unidad nacional. No podemos olvidar, que si nuestros políticos son incapaces de
hacer lo que deben, aunque sea tabú “nombrar a la bicha”, ninguno podemos
olvidar que el último garante de la unidad nacional son nuestras FFAA con
nuestro Rey a la cabeza.
