Muy
grave a tenido que ser la cosa, para que unos cuantos periodistas
hayan tenido que pedirle amparo a la Asociación de la Prensa de
Madrid, y hayan puesto en conocimiento de esa asociación la campaña
de acoso personal y en RRSS que sufren por parte de Podemos.
Denuncian las técnicas de amedrantamiento y las amenazas que ejerce
sobre ellos la formación morada, pretendiendo que los periodistas
estén permanentemente instalados en el miedo, algo incompatible con
la democracia.
Pero
no nos extraña, Podemos simplemente hace o que siempre hizo el
comunismo, que no es otra cosa que volcar su odio contra los
profesionales que no comulgan con sus opiniones e ideas, algo que nos
rebela la perniciosa concepción de la libertad de expresión que
tiene Podemos.
Es
cierto, que todos los partidos pretenden ser tratados bien por los
medios, pero una cosa es legítimo intento, y otro, al ver que no lo
consigues, estigmatizar, poner en la diana, humillar, ridiculizar,
insultar y maltratar a quien solo es culpable de no comulgar con tus
ideas.
No
hay ninguna duda, de que Podemos pretende erradicar la libertad de
expresión de este país mediante la ejecución civil de quienes
tienen el atrevimiento de criticarles. El comunismo siempre ha
pretendido un periodismo cómplice al servicio de su estrategia. Los
que no tuvieron ningún empacho de escrachear a los suyos, y me
refiero a los errejonistas, como van a tener reparos en hacérselo a
la prensa.
Para
los podemitas, internet y las RRSS, son simplemente armas de guerra,
utilizadas para acosar a todo aquel que suponga un obstáculo a sus
abyectos fines.
En
su fracasada negociación para hacer a Pedro Sánchez presidente, lo
primero que pretendía Iglesias era el control de los medios de
comunicación, ¿os podéis imaginar el modelo totalitario que
implantarían? Yo, desde luego que me lo imagino, para echarse a
temblar.
Y
por favor, que no nos digan que no entienden la denuncia de los
periodistas, pues varios profesionales que han insistido en mantener
el anonimato, han aportado pruebas documentales concluyentes con los
mensajes recibidos, hablamos de capturas de pantalla en sus móviles
con amenazas por sus informaciones. Lo que me extraña es que no se
hayan ido directamente al juzgado de guardia. Parece que el miedo que
les tienen a la banda de Iglesias les ha disuadido, pues si denuncian
aparecería su nombre.
Siempre
lo he sostenido, los españoles tenemos que evitar, por lo civil o
por lo criminal, que estos ultras lleguen al poder, pues de llegar
nunca más se irían y acabarían con todo lo bueno conseguido por
nuestra sociedad en el último siglo.
