El Parlamento de Cataluña
se propone aprobar una ley para romper con España en muy poco tiempo y así
perpetrar su sedicioso golpe de Estado.
La Mesa de la Cámara
catalana acordó ayer iniciar la reforma del reglamento para que solo dos grupos
puedan solicitar la modificación del orden del día durante un pleno ordinario,
y sin ningún tipo de trámites, debates, ni enmiendas, y así pretenden acabar
con siglos de historia en común. Estamos ante una provocación mayúscula que no
puede quedar sin respuesta.
Han llevado su deslealtad
hasta el mayor de los esperpentos, una deslealtad que no puede asumir ningún
estado de Derecho, aunque parece que el nuestro lo hace. Los sediciosos están
tensando tanto la cuerda, que no aplicar ya de inmediato el Art. 155 y
suspender la autonomía catalana, solo puede interpretarse como síntoma de
supina cobardía por parte de nuestro Gobierno.
Muchos dicen que están
actuando a la desesperada, pero lo cierto es que siguen sin titubeos camino de
lo que pretenden ante la inacción de Mariano Rajoy y su gobierno, quienes a
estas alturas siguen hablando de dialogo. Parecen no entender, que con quien no
quiere hablar contigo desde el respeto a la legalidad, es imposible dialogar.
Que a estas alturas, desde
el Gobierno se nos siga hablando de recurrir ante el TC todas las acciones
ilegales que perpetra el Parlamento catalán, empiezan a sonarnos a tomadura de
pelo y de excusa para no tomar decisiones, justo para lo que los españoles les
eligieron.
No me cabe la más mínima
duda, que lo que quieren los separatistas catalanes es un enorme choque de
trenes, y es evidente, que mientras más
tarde el Gobierno de España en tomar decisiones drásticas, más víctimas y más
sangre habrá.
