Si a los comunistas
sevillanos les molesta tanto la relación de la ciudad con el catolicismo a lo
largo de su historia, lo mejor que podían hacer es hacer las maletas e irse, pues
seguro que muy pocos les echarán de menos. Sevilla es una ciudad, cuyo pasado y
presente sería imposible, de interpretar y entender, sin el contexto religioso
en el que se ha movido y se sigue moviendo.
Da igual si nos referimos a
los católicos, practicantes o no, o a los agnósticos, creo que todos entienden
y están cómodos en una ciudad que rezuma historia y religiosidad en cada
esquina.
De nuevo, aprovechando los
tiempos de Cuaresma, Izquierda Unida, lanza una batería de agravios a los
católicos sevillanos, intentando así crear polémica y salir en los medios. La
formación comunista, solicitó ayer oficialmente la barbaridad de retirar del
escudo de la ciudad todos los símbolos relacionados con la religión y la
monarquía, es decir, quedarnos sin escudo.
Los comunistas sevillanos
nos dicen, que no están en absoluto de acuerdo con esta heráldica, porque en
ella “figura el rey San Fernando, sentado en un trono dorado y flanqueado por
dos obispos, timbrándose el conjunto por una corona”, afirmando que el escudo
tiene un tinte claramente reaccionario, y que es fascista, pues según ellos
“atenta contra la memoria y las víctimas del fascismo, ya que insiste en
proclamar y remarcar un título otorgado a la ciudad por Franco, como es el de
Mariana”.
Parece que esto de negar la
historia, está de moda entre la extrema izquierda, en este caso, el visceral
anticlericalismo es evidente.
Debemos recordar, que el
pasado año, Izquierda Unida solicitó también en Cuaresma, mediante una moción
en el ayuntamiento de nuestra capital, vetar la presencia del arzobispo en
actos institucionales del ayuntamiento hispalense, prohibir a los concejales
asistir a celebraciones religiosas, y retirar a todos los santos del callejero
de la ciudad.
Como podemos comprobar, los
comunistas sevillanos siguen trabajando obsesionados con mejorar la vida de los
más desfavorecidos.
