¿El Senado sirve realmente
para algo? ¿Alguna vez en el Senado se ha votado en sentido contrario a lo
aprobado en el Congreso?
Los viejos partidos nunca
lo han ocultado, para ellos el Senado es otro de esos sitios en donde colocan a
sus políticos retirados como pago por los múltiples servicios prestados.
Hablamos de una jubilación dorada con grandes sueldos y grandes privilegios,
pero de una jubilación indigna pues el que cobra mucho de las arcas públicas
por no hacer absolutamente nada es, como mínimo, un golfo.
Ahora vemos como los
barones populares que pese a ganar sus elecciones autonómicas han perdido el
poder, su partido les coloca en la Cámara Alta, tal y como el PSOE lo hizo con
sus ex presidentes. PP y PSOE no tienen ningún inconveniente en seguir
comportándose sin la exigible ética pública. Existen las criticadas puertas
giratorias, esas que llevan a los políticos retirados a los consejos de
administración de grandes empresas, la diferencia es que esos cobran de dinero
privado, lo del Senado es más grave pues siguen cobrando del dinero de todos.
Aunque ambas cosas tienen un alto componente de desvergüenza.
El Senado tiene un
presupuesto de 52 millones de euros, de ellos, 13 son para las retribuciones de
sus señorías.
El Senado es totalmente
prescindible, al igual que lo son las Diputaciones, únicamente se mantienen
para que la clase política pueda seguir con sus privilegios, esos que le
permiten cobrar de las arcas públicas cuando están en activo y también cobrar
cuando se han jubilado de la política.
El Senado tenía asignado un
papel en nuestra Constitución aunque todos sabemos que jamás lo desempeñará,
pues los presidentes de ciertas CCAA jamás comparecerán ante el para hablar de
problemas compartidos. Para ellos eso sería una gran humillación, pues se
sienten superiores a otras CCAA consideradas por ellos como menores. Por eso,
cuando partidos de izquierda o el propio Ciudadanos, hablan de reconocer los
hechos diferenciales de Cataluña o País Vasco, me indigna bastante, sin
igualdad no hay justicia y sin justicia no hay democracia.
