*Parte del texto que aparece a continuación me llegó por Whatsapp y he añadido algo de mi cosecha, desconozco el nombre de su autor, pero coincido con él en casi todo, por ello lo reproduzco confiado en que os guste.
“España corre serio peligro porque su tejido social, económico y político está siendo parasitado, desangrado y descuartizado, porque no hay proyecto colectivo, porque solo hay interés individual donde tendría de haber interés común y porque la solidaridad nacional ha dejado paso al egoísmo individual.
España corre serio peligro porque la cultura del gorroneo se ha impuesto a la cultura del trabajo, porque una horda de cien mil liberados sindicales, vive del trabajo y del dinero de una minoría de trabajadores honrados, porque se ha comprado el voto de miles de titiriteros, porque se les ha liberado de su obligación de trabajar para darles la oportunidad de vociferar derechos que ellos mismos violan, todo un cuento, un teatro y una farsa para apoyar la mano socialista que les da de comer.
España corre serio peligro porque se está convirtiendo en un país de subsidiarios, de estómagos agradecidos, de funcionarios enchufados que ni producen ni dejan producir, porque hemos destruido todo nuestro tejido productivo para vivir del cuento, porque mientras uno trabaja 10 viven de ese trabajo.
España corre serio peligro porque la política ha dejado de ser un servicio público desinteresado para convertirse en un trepadero social, en un fangoso estercolero al servicio de una élite analfabeta y corrupta que no tienen el menor sentido de la decencia y la honradez, da igual porque ojo mires, por el izquierdo al PSOE o por el derecho al PP, las ideologías solo son una tapadera para posicionarse aquí o allá, para chupar del bote grande o del bote chico, para favorecer al amigo de un lado o al del otro, para enchufarme en el cable rojo o en el cable azul.
España corre serio peligro porque es insostenible una nación con una tasa de natalidad de 1,3 hijos por pareja, porque el aborto ha mermado los vientres y las mentes de nuestros jóvenes, porque la cultura de la muerte se ha impuesto a la cultura de la vida y porque otros vendrán a tener los hijos que nosotros hemos matado, a educar a los niños que nosotros hemos malcriado, y a adoctrinar en el Islam a los jóvenes que olvidaron sus raíces cristianas.
España corre serio peligro porque tiene más derechos un sanguinario terrorista, un violador múltiple o un delincuente habitual que sus víctimas, porque nos importa más la vida del asesino que la del asesinado, porque la justicia está hecha por y para los que la violan y los que la respetamos somos sus víctimas.
España corre serio peligro porque se ha impuesto la dictadura de las minorías hostiles, porque el gobierno se ampara en el apoyo de los que no aman a su país, de los que no quieren trabajar por el, de los que aprovechan viejas rencillas pasadas para reabrir nuevas heridas, de los que abominan de nuestras raíces católicas pero apoyan religiones extrañas, de los que apoyan macabros experimentos de ingeniería social para adoctrinar a nuestros niños y negar la verdad de la familia tradicional, de aquellos que en definitiva solo han mamado odio, basura y rencor contra todo lo que representa nuestra patria.
España corre serio peligro porque se ha impuesto la generación de los ninis, de los que ni estudian ni trabajan, porque ha desaparecido todo sentido de existencia transcendental y se ha impuesto el sentido de lo banal, de lo hedonista de la satisfacción momentánea, de la borrachera y del polvo de fin de semana, del hago lo que me da la gana cuando me da la gana.
España corre serio peligro porque los niños imponen a los padres y los padres se pliegan a los niños, porque todo sentido de autoridad en la escuela y en la familia ha sido destruido y desterrado.
España corre serio peligro porque la mayoría los que pudieron y quisieron evitarlo fueron cobardes ante la adversidad, porque tuvieron miedo al qué dirán, a la reprobación de los demás, a ser calificados de carcas, ultras, reaccionarios o fachas, tuvieron miedo a hacer lo que debían hacer, renunciaron a su derecho a imponer la ley del sentido común, porque se limitaron a participar como actores mudos en una farsa teatrera, siempre con visos de pucherazo, que se da cada 4 años, porque con su silencio propiciaron que solo se oyeran las voces enemigas, con su “moderación” propiciaron el extremismo de los que nos odian, porque no quisieron complicarse la vida y no les importó hipotecar la de sus hijos. En definitiva, el futuro de España correrá serio peligro mientras los malos manden y los buenos callen”.
Relativamente de acuerdo. Hay que tener confianza
Me temo que lo que dijo Juan Pablo II a mi hermano en 1987 se está cumpliendo: «Me preocupa la descristianización y ruptura de España y su islamización…
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